{"id":111,"date":"2020-04-28T09:41:04","date_gmt":"2020-04-28T07:41:04","guid":{"rendered":"http:\/\/cronopios-autonomos-rebeldes.org\/?p=111"},"modified":"2020-05-07T06:45:03","modified_gmt":"2020-05-07T04:45:03","slug":"que-es-lo-que-estamos-enfrentando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cronopios-autonomos-rebeldes.org\/?p=111","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es lo que estamos enfrentando?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"717\" height=\"654\" src=\"https:\/\/cronopios-autonomos-rebeldes.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/jerome.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-115\" srcset=\"https:\/\/cronopios-autonomos-rebeldes.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/jerome.png 717w, https:\/\/cronopios-autonomos-rebeldes.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/jerome-300x274.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 717px) 100vw, 717px\" \/><figcaption><strong><s>\u00bfQu\u00e9 es lo que estamos enfrentando? J\u00e9r\u00f4me Baschet<\/s><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-larger-font-size\"><strong>J\u00e9r\u00f4me Baschet: \u00bfQu\u00e9 es lo que estamos enfrentando?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Muchas preguntas y algunas perspectivas en tiempos de coronavirus<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien puede decirse que el Covid-19 es una enfermedad del Capitaloceno, que nos hace entrar de lleno en el siglo XXI. Por primera vez, nos hace sentir de manera tan aguda y tangible la verdadera amplitud de las cat\u00e1strofes globales que van a marcar los tiempos por venir[i].<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero falta entender con m\u00e1s precisi\u00f3n lo que nos est\u00e1 pasando, tanto en lo que se refiere a la epidemia provocada por el SARS-CoV-2 como a las pol\u00edticas sanitarias adoptadas para frenarla, al precio de una par\u00e1lisis impresionante de la econom\u00eda. Sin esos requisitos, no habr\u00eda c\u00f3mo identificar las oportunidades que podr\u00edan abrirse en circunstancias tan in\u00e9ditas. No hay nada asegurado. Atrapados en el remolino de las noticias, cada d\u00eda m\u00e1s sorprendentes o desconcertantes, uno titubea. Muchas veces, no logramos creer ni lo que vemos ni lo que escuchamos, ni nada de lo que sentimos. M\u00e1s vale admitir que las certidumbres vacilan, al igual que muchas hip\u00f3tesis previas. Sin embargo, hay que empezar y tantear algo, aunque sea provisoria y parcialmente, mientras esperamos que elaboraciones colectivas m\u00e1s afirmadas tomen el relevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfermedad del Capitaloceno y capitalismo como enfermedad<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 medida se puede ligar la actual pandemia a la din\u00e1mica del capitalismo? La cuesti\u00f3n es y estar\u00e1 en el coraz\u00f3n de las luchas pol\u00edticas abiertas por la crisis del coronavirus. Las fuerzas sist\u00e9micas har\u00e1n todo lo posible para naturalizar la pandemia e imponer una comprensi\u00f3n profundamente a-hist\u00f3rica de la misma. Es lo que hizo, apoy\u00e1ndose parad\u00f3jicamente en su autoridad de historiador, Yuval Noah Harari, autor del best seller mundial titulado Sapiens[ii]. Su discurso es la quintaescencia de la ideolog\u00eda que conviene a las elites del mundo de la Econom\u00eda, y que tratar\u00e1n de difundir en el contexto de la crisis actual. Seg\u00fan Harari, la existencia de muchas pandemias en el pasado es suficiente para demostrar que no hay raz\u00f3n para incriminar a la globalizaci\u00f3n, haciendo de ella la responsable de la pandemia de Covid-19. En consecuencia, ser\u00eda del todo err\u00f3neo que la actual crisis sanitaria lleve a tomar medidas en contra de las din\u00e1micas globalizadoras. Por el contrario, hay que celebrar los avances triunfales de la ciencia, que refuerza permanentemente las barreras entre el mundo de los hombres y el de los virus; y hay que confiar en los especialistas de la salud y en las autoridades pol\u00edticas, para proteger eficazmente las poblaciones y asegurar, en la cooperaci\u00f3n y la confianza mutua, la buena marcha del orden mundial. \u00a1Extraordinario concentrado de la ideolog\u00eda dominante, en el cual podemos apreciar el v\u00ednculo entre la naturalizaci\u00f3n de la epidemia y la legitimaci\u00f3n del mundo de la Econom\u00eda! Es precisamente por esto que se hace necesaria una contra-lectura propiamente hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es obvio que las pandemias no han esperado al capitalismo para causar estragos, incluso peores que los del Covid-19. Pero es de muy mala fe concluir, sobre la base de esta evidencia, que son fen\u00f3menos puramente naturales, a los que la humanidad habr\u00eda sido confrontada desde siempre, de la misma manera y por las mismas razones. Las pandemias son, m\u00e1s bien, realidades que trasgreden la disociaci\u00f3n moderna entre naturaleza y sociedad. Dependen en buena medida de las interacciones entre los medios naturales y los modos de organizaci\u00f3n de los colectivos humanos. Por ejemplo, el surgimiento de las principales enfermedades infecciosas que afectan a la especie humana est\u00e1 estrechamente relacionado con una de las m\u00e1s grandes mutaciones de la historia, cuando se formaron las primeras sociedades agrarias y en parte sedentarias[iv]. Lo que podemos seguir llamando \u201crevoluci\u00f3n neol\u00edtica\u201d, pese a la lentitud no lineal del proceso, ha creado las condiciones de una promiscuidad totalmente nueva entre humanos, animales dom\u00e9sticos y roedores, como los ratones, atra\u00eddos por las reservas alimenticias. Es lo que ha favorecido la transmisi\u00f3n al hombre de los agentes pat\u00f3genos propios de diversas especies animales, provocando la emergencia de las grandes enfermedades infecciosas que, desde ese momento, han afectado a la humanidad: el c\u00f3lera, la viruela, las paperas, la rubeola, la gripe, etc\u00e9tera. Entonces, es preciso identificar, como causalidad directa del surgimiento de las principales enfermedades infecciosas, con car\u00e1cter end\u00e9mico o epid\u00e9mico, lo que puede considerarse como uno de los mayores puntos de inflexi\u00f3n en la historia de la humanidad: el paso de las sociedades de cazadores-recolectores a las sociedades agrarias (aun si conviene evitar un an\u00e1lisis demasiado simple y evolucionista de esta dualidad). Y bien podemos establecer un paralelismo entre ese momento propio de las mutaciones del neol\u00edtico y el que estamos viviendo ahora, por la acumulaci\u00f3n exponencial de los efectos mort\u00edferos del capitalismo-hecho-Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, entre esos dos momentos claves existieron otras pandemias que se desarrollaron sin que pareciera posible relacionarlas tan claramente con una modificaci\u00f3n cualitativa de las interacciones entre la organizaci\u00f3n social y el medioambiente. Aqu\u00ed, tenemos que mencionar la peste bub\u00f3nica (yersinia pestis) que asol\u00f3 el mundo mediterr\u00e1neo y euroasi\u00e1tico desde los siglos VI-VIII hasta el siglo XVIII, y cuyo episodio m\u00e1s dram\u00e1tico fue la Peste Negra que, a partir de 1348, diezm\u00f3 en Europa entre un cuarto y la mitad de la poblaci\u00f3n, seg\u00fan las ciudades y las regiones. Se ha mostrado recientemente que la difusi\u00f3n de la Peste Negra, trasmitida al hombre por la pulga de la rata, podr\u00eda estar ligada a una modificaci\u00f3n clim\u00e1tica, evidentemente no antropog\u00e9nica[v]. El fin del per\u00edodo c\u00e1lido medieval, que hab\u00eda prevalecido entre los siglos X y XIII, provoc\u00f3 perturbaciones del equilibrio anterior y, en especial, un crecimiento de la humedad que habr\u00eda tra\u00eddo una multiplicaci\u00f3n de roedores, y tambi\u00e9n de sus par\u00e1sitos, favoreciendo el salto de especie del virus hacia el hombre. \u00c9ste se habr\u00eda producido en la regi\u00f3n de la meseta de Quinghai, al norte de T\u00edbet, probablemente hacia el a\u00f1o 1270. Posteriormente, las caravanas de mercaderes llevaron el agente pat\u00f3geno hacia Kirguist\u00e1n, donde hay testimonios de su presencia en 1338. En 1346, lleg\u00f3 hasta el Mar Negro, de donde los nav\u00edos que comerciaban entre las partes orientales y occidentales del Mediterr\u00e1neo los llevaron a Mesina y G\u00e9nova, en Italia. De all\u00ed se difundi\u00f3 muy r\u00e1pidamente en toda Europa. M\u00e1s all\u00e1 de las similitudes superficiales con el Covid-19 (el origen chino de la zoonosis y su transmisi\u00f3n hacia Europa por las rutas de intercambio), podemos resaltar importantes diferencias, empezando por la extrema lentitud de la difusi\u00f3n de la peste: tard\u00f3 70 a\u00f1os para cruzar los 2.000 kil\u00f3metros que separan Quinghai y Kirguist\u00e1n, y 80 a\u00f1os en total para unir China con Europa, en tanto que el SARS-CoV-2 pudo cubrir la misma ruta en tan s\u00f3lo unas cuantas semanas. Esto nos puede dar una idea de la diferencia de escala entre la globalizaci\u00f3n actual y lo que, a veces y sin muchas precauciones, se califica de \u201cprimeras mundializaciones\u201d, a partir del siglo XIII y m\u00e1s claramente del siglo XVI. Por otro lado, la peste del siglo XIV se mantuvo limitada a Europa, Medio Oriente y el Mediterr\u00e1neo, lo que no puede compararse con la pandemia verdaderamente planetaria del Covid-19. Finalmente, si bien el cambio clim\u00e1tico que parece haber desencadenado la expansi\u00f3n del yersinia pestis no debe nada a la acci\u00f3n humana, no es menos significativo constatar que el salto de especie del agente pat\u00f3geno fue favorecido por una modificaci\u00f3n de los equilibrios entre grupos humanos y otros seres vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro momento decisivo de expansi\u00f3n epid\u00e9mica debe relacionarse con la conquista europea del continente americano. Se sabe que \u00e9ste hab\u00eda quedado aislado del bloque afro-euroasi\u00e1tico desde el fin de las grandes glaciaciones (salvo incursiones ef\u00edmeras y sin efectos hist\u00f3ricos notables). Las poblaciones amerindias no tuvieron la misma historia infecciosa que los otros grupos humanos, por lo que se encontraron desprovistas de defensas inmunitarias frente a los pat\u00f3genos tra\u00eddos por los europeos, como el virus de la viruela (mientras que, a la inversa, \u00e9stos contra\u00edan enfermedades desconocidas para ellos, como la s\u00edfilis). Combinado con la violencia genocida de la conquista y la desestructuraci\u00f3n de los mundos ind\u00edgenas, el shock microbiano contribuy\u00f3 a una mortalidad dram\u00e1tica que diezm\u00f3 alrededor del 90% de la poblaci\u00f3n de las regiones colonizadas (tan s\u00f3lo para Mesoam\u00e9rica, los historiadores han calculado que la poblaci\u00f3n amerindia pas\u00f3 en menos de un siglo de veinte millones a un mill\u00f3n de habitantes). Ese momento de aceleraci\u00f3n en la difusi\u00f3n planetaria de las enfermedades infecciosas est\u00e1 claramente asociado a un fen\u00f3meno hist\u00f3rico mayor que ha moldeado el devenir del mundo durante los \u00faltimos cinco siglos: la colonizaci\u00f3n europea que, salvo raras excepciones, someti\u00f3 al conjunto del planeta a la dominaci\u00f3n occidental. Otros episodios importantes en la difusi\u00f3n de grandes epidemias en \u00c1frica est\u00e1n igualmente relacionadas con el contexto colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, debemos se\u00f1alar la recurrencia de las epidemias de gripe, de las cuales la m\u00e1s mort\u00edfera fue la llamada \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d de 1918-1920. De ninguna manera naci\u00f3 en Espa\u00f1a, tuvo su origen en los Estados Unidos, probablemente en Kansas, y fue tra\u00edda a Europa por las tropas norteamericanas. De all\u00ed se difundi\u00f3, principalmente por barco, hacia las regiones colonizadas o dominadas por los europeos en \u00c1frica, Asia y Ocean\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte de los Estados Unidos y Europa occidental, la India y China pagaron el tributo m\u00e1s pesado a una epidemia, ahora s\u00ed, propiamente mundial (a imagen y similitud de la primera de las Guerras Mundiales y de una dominaci\u00f3n europea que tambi\u00e9n se hab\u00eda vuelto mundial). Se estima que podr\u00eda haber costado la vida de 50 millones de personas. Posteriormente, otras epidemias de gripe golpearon en la segunda mitad del siglo XX, marcando la recurrencia de un virus conocido desde mucho tiempo, pero que muta frecuentemente hacia formas m\u00e1s severas. Es el caso de la gripe asi\u00e1tica, en 1956-1957, que mat\u00f3 entre uno y cuatro millones de personas en el mundo y, luego, de la gripe de Hong-Kong (1968-1970) que dej\u00f3 un mill\u00f3n de v\u00edctimas. Hay que notar que estas dos epidemias, muy pr\u00f3ximas a nosotros en el tiempo, no dieron lugar a medidas estrictas de contenci\u00f3n y tampoco fueron objeto de una gran atenci\u00f3n por parte de los medios de comunicaci\u00f3n[vi].<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s surge una gran ruptura. A partir de 1980, y m\u00e1s todav\u00eda desde el inicio del siglo XXI, se puede observar una aceleraci\u00f3n en el ritmo de aparici\u00f3n de nuevas zoonosis como el VIH, la gripe aviar H5N1, que vuelve a la superficie peri\u00f3dicamente desde 1997 y, sobre todo, en 2006, el SARS en 2003, la gripe porcina en 2009, el MERS en 2012 y el \u00e9bola en 2014, hasta el Covid-19 (esta lista no es exhaustiva). Esta vez las causalidades antropog\u00e9nicas juegan un papel decisivo. Un primer factor se relaciona con el auge, a partir de los a\u00f1os 60, de la ganader\u00eda industrial, sobre todo la del cerdo y el pollo, las dos carnes m\u00e1s consumidas a escala mundial (a tal punto que los huesos de pollo son, con el pl\u00e1stico y las radiaciones nucleares, uno de los tres marcadores geol\u00f3gicos m\u00e1s claros del Antropoceno). Sus infames formas de organizaci\u00f3n concentracionaria, vinculadas con su integraci\u00f3n a los mercados globales, con las l\u00f3gicas de monocultivo, de uso masivo de insumos qu\u00edmicos, de artificializaci\u00f3n y endeudamiento, han tenido tambi\u00e9n consecuencias sanitarias desastrosas y favorecen enormemente los saltos de especie de las infecciones virales[vii]. El segundo factor es la expansi\u00f3n de la urbanizaci\u00f3n y las grandes metr\u00f3polis. Combinado con la deforestaci\u00f3n provocada por la expansi\u00f3n de los monocultivos (palma, soja, etc\u00e9tera) y con la artificializaci\u00f3n de los medios naturales, conduce a los cazadores de animales salvajes a aventurarse hacia zonas anteriormente preservadas de la intervenci\u00f3n humana; y, sobre todo, reduce los h\u00e1bitats de los animales salvajes y los empuja a acercarse m\u00e1s a las zonas ocupadas por los humanos. Es lo que provoca una multiplicaci\u00f3n de los saltos de especie de los agentes pat\u00f3genos. Fue el caso del VIH, transmitido al hombre por monos desplazados por la deforestaci\u00f3n. Es tambi\u00e9n el caso del \u00e9bola, virus que proviene de los murci\u00e9lagos que habitaban las selvas de \u00c1frica occidental y central. Est\u00e1 claramente comprobado que la actual multiplicaci\u00f3n de las zoonosis es el resultado de las transformaciones inducidas por la expansi\u00f3n desmesurada de la econom\u00eda mundial, con sus l\u00f3gicas de mercantilizaci\u00f3n y su falta de atenci\u00f3n a los equilibrios de los ecosistemas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo puede analizarse el caso del SARS-CoV-2? Es demasiado temprano para decirlo, porque no hay ninguna certeza en lo que se refiere a la cadena inicial de transmisi\u00f3n del virus. La tesis generalmente admitida ubica su origen en el mercado de Wuhan, en China, y se centra en el murci\u00e9lago (algo muy probable, ya que es un formidable contenedor viral) y, quiz\u00e1s, en otros animales salvajes que all\u00ed se vend\u00edan. Pero estos datos no son tan seguros como parecen[viii]. El mercado de Wuhan podr\u00eda haber sido el punto de expansi\u00f3n de la enfermedad, pero no forzosamente su primer lugar de aparici\u00f3n. Pero considerando las implicaciones pol\u00edticas y geopol\u00edticas de la cuesti\u00f3n, as\u00ed como el bloqueo informativo por parte de las autoridades chinas, es probable que jam\u00e1s dispongamos de datos certeros al respecto[ix]. Solamente se puede&nbsp; sugerir que, en el caso del SARS-CoV-2, no necesariamente hay un v\u00ednculo entre la difusi\u00f3n del virus y el auge de la ganader\u00eda industrial (salvo si la trayectoria del virus pas\u00f3 por la intermediaci\u00f3n de las inmensas granjas porcinas con las que cuenta la regi\u00f3n de Hubei[x]). Tampoco podemos estar seguros de una relaci\u00f3n con la expansi\u00f3n urbana (aunque Wuhan sea una metr\u00f3polis de 12 millones de habitantes). Pero, s\u00ed, hay un tercer factor que, en este caso, resulta decisivo y es la intensificaci\u00f3n de los flujos mundiales asociados a la producci\u00f3n de bienes y a la circulaci\u00f3n de las personas. Es evidente que el coronavirus no se habr\u00eda difundido como lo ha hecho si Wuhan no hubiera sido una de las capitales mundiales de la industria automotriz. Aqu\u00ed, la causalidad es doble. Tiene que ver con el desarrollo de China, que se ha transformado en la segunda potencia econ\u00f3mica mundial (representa ahora el 16% del PBI mundial, contra solamente el 4%, en el momento de la epidemia de SARS, en 2003). Pero tambi\u00e9n se debe a la expansi\u00f3n desmesurada del tr\u00e1fico a\u00e9reo (la cantidad de pasajeros se ha duplicado en los \u00faltimos quince a\u00f1os). De hecho, la difusi\u00f3n del coronavirus corresponde exactamente a la densidad del tr\u00e1fico a\u00e9reo mundial: en pocas semanas, se expandi\u00f3 desde China hasta Europa y Am\u00e9rica del Norte, mientras a Am\u00e9rica Latina lleg\u00f3 m\u00e1s tarde y al \u00c1frica tard\u00f3 mucho tiempo en llegar. Son las zonas m\u00e1s interconectadas y m\u00e1s \u201ccentrales\u201d del capitalismo globalizado las han sido golpeadas en primer lugar. Nunca se hab\u00eda visto en la historia humana una pandemia que se difunda tan ampliamente y tan r\u00e1pidamente a escala global (hasta la gripe de Hong-Kong demor\u00f3 casi un a\u00f1o en llegar desde China a Europa).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto de explosi\u00f3n de las zoonosis, el impacto de una epidemia dram\u00e1tica a escala planetaria, era, desde hace tiempo, temido y analizado[xi]. China y sus vecinos se preparaban activamente desde 2003. Los Estados Unidos hab\u00edan creado el programa Predict para investigar los virus animales susceptibles de ser afectados por la extensi\u00f3n de las actividades humanas y de operar un salto de especie (pero Trump le puso fin en 2019). Algunos meses antes de la emergencia del SARS-CoV-2, en octubre de 2019, la Universidad Johns-Hopkins de Baltimore coorganizaba con la Fundaci\u00f3n Gates y el Foro Econ\u00f3mico Mundial un simposio llamado \u201cEvent 201 Scenario\u201d cuyo objetivo era el de simular una pandemia mundial provocada por un coronavirus, para poder elaborar recomendaciones para los gobiernos del planeta[xii]. En la hip\u00f3tesis seleccionada, el virus ten\u00eda su origen en el murci\u00e9lago y pasaba al hombre a trav\u00e9s de las granjas porcinas de Brasil, provocando en un a\u00f1o y medio 65 millones de muertos. Queda claro que el SARS-CoV-2 asumi\u00f3 un papel en un guion escrito de antemano: esto ha alimentado las lecturas complotistas que, a veces, se han hecho del simposio de octubre 2019; pero solamente significa que una pandemia como la que vivimos era plenamente previsible. Durante varias semanas, su moderada tasa de mortalidad (en torno al 0.5% o 1%) ha permitido mantener algunas dudas sobre la gravedad de la epidemia \u2013dudas acentuadas por las desatinadas comparaciones con la gripe estacional, que afeccionaban los partidarios del business as usual. Hoy en d\u00eda, la gravedad de las formas severas de la enfermedad, que no s\u00f3lo ataca el aparato respiratorio sino tambi\u00e9n a los sistemas inmunitarios, neurol\u00f3gicos, digestivos y sangu\u00edneo, as\u00ed como el colapso de los servicios de urgencia que ella provoca, impusieron una evaluaci\u00f3n muy distinta. La trayectoria actual de la pandemia deja suponer que la mortalidad que ella habr\u00e1 provocado de ac\u00e1 a algunos meses podr\u00eda acercarse a medio mill\u00f3n o un mill\u00f3n de muertos (o tal vez m\u00e1s, en funci\u00f3n de la evoluci\u00f3n en los pa\u00edses m\u00e1s vulnerables, especialmente en \u00c1frica). En cuanto a la mortalidad que se hubiera alcanzado en caso de no tomar ninguna medida seria de contenci\u00f3n, se puede estimar (en base a las proyecciones realizadas para Gran Breta\u00f1a y los Estados Unidos) en varias decenas de millones de muertos a escala mundial[xiii].<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien comparar el Covid-19 con la gripe estacionaria resulta bastante enga\u00f1oso, la comparaci\u00f3n con otras causas de mortalidad puede ser pertinente. Voces del Sur insistieron que una enfermedad como el paludismo alcanza a 200 millones de personas y mata a 400.000 personas cada a\u00f1o, sin provocar mucha conmoci\u00f3n. Adem\u00e1s, existen muchas otras causas de mortalidad generadas por el productivismo capitalista que est\u00e1n lejos de suscitar una movilizaci\u00f3n tan amplia como la que observamos frente a la actual pandemia. Se piensa en el derrumbe de la biodiversidad (\u00bfcu\u00e1ntas especies desaparecidas o diezmadas?) o en el holocausto de mil millones de animales en los mega-incendios australianos de 2019. Incluso, si queremos considerar \u00fanicamente la mortalidad humana, la lista es larga y dolorosa: multiplicaci\u00f3n de c\u00e1nceres vinculados con el uso de pesticidas y otras sustancias t\u00f3xicas; enfermedades causadas por las perturbaciones endocrinas; s\u00edndrome metab\u00f3lico (sobrepeso, diabetes e hipertensi\u00f3n) asociado a la alimentaci\u00f3n industrializada y al modo de vida moderno (afecta ya a una tercera parte de la humanidad y, de hecho, es la principal co-morbilidad que arrastra a la muerte a una cantidad considerable de los enfermos de Covid-19); resistencia bacteriana provocada por el sobreconsumo de antibi\u00f3ticos (se estima que provoca 30 mil muertos cada a\u00f1o en Europa); muertes prematuras por la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica (9 millones por a\u00f1o, solamente por las part\u00edculas finas), etc\u00e9tera. En relaci\u00f3n con este \u00faltimo punto, se ha podido notar, con toda raz\u00f3n, que la crisis del coronavirus tambi\u00e9n ha tenido efectos positivos, uno de los m\u00e1s visibles es la disminuci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n industrial y urbana[xv]. Se estima que, en los primeros meses de 2020, \u00e9sta habr\u00eda permitido evitar no menos de 53 mil muertos en China[xvii], lo que compensa ampliamente la mortalidad atribuida al Covid-19 (por lo menos seg\u00fan las cifras oficiales, muy probablemente demasiado bajas). Ciertamente los dos tipos de datos no son directamente comparables: las part\u00edculas finas no son la causa \u00fanica y directamente constatable de las muertes, y la sobremortalidad que se le atribuye resulta de un c\u00e1lculo estad\u00edstico, lo que es muy diferente a la situaci\u00f3n de los enfermos del Covid-19, que saturan dram\u00e1ticamente los servicios de urgencia. Con todo, es leg\u00edtimo remarcar que, en contraste con el car\u00e1cter brutal y espectacular de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2, existen otras causas de mortalidad que no reciben la atenci\u00f3n que merecen porque son continuas y menos visibles \u2013o tambi\u00e9n porque afectan principalmente a poblaciones pobres del Sur. Adem\u00e1s, habr\u00eda que insistir, en particular, en la resistencia bacteriana que no har\u00e1 m\u00e1s que acentuarse en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. No faltan razones para considerar que se trata de una de las fuentes potenciales de mortalidad m\u00e1s dram\u00e1ticas del pr\u00f3ximo siglo. Adem\u00e1s de los virus, no hay que olvidar las bacterias entre los principales actores no humanos de los tiempos por venir.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos reconocer que las infecciones virales son fen\u00f3menos \u201cnaturales\u201d, en el sentido que los virus tienen sus propios comportamientos e inclinaciones; pero el devenir de algunos de ellos est\u00e1 ampliamente orientado por las transformaciones de los medios naturales inducidas por las actividades humanas. Dos momentos de la historia humana son marcados por una multiplicaci\u00f3n significativa de los saltos de especie y por la expansi\u00f3n de las pandemias que de ello resulta: en primer lugar, con el surgimiento de las sociedades agrarias en los inicios del Neol\u00edtico y, luego, con la generalizaci\u00f3n y la intensificaci\u00f3n del productivismo capitalista y la brutal desorganizaci\u00f3n de lo viviente que se desprende de eso. Si la historia de las epidemias invita a acercar esos dos momentos de ruptura hist\u00f3rica, es claro que el segundo, propio del Antropoceno\u2013Capitaloceno, se caracteriza por una intervenci\u00f3n humana cuya escala perturbadora es incomparablemente superior.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay tres caracter\u00edsticas asociadas que pueden ser consideradas como in\u00e9ditas y directamente ligadas a las condiciones sist\u00e9micas del Capitaloceno:&nbsp; a) el ritmo acelerado de aparici\u00f3n de nuevas zoonosis (ahora, aproximadamente una cada dos a\u00f1os), lo que significa que las barreras entre especies son cada vez m\u00e1s tenues; b) el hecho de que un buen n\u00famero de las nuevas zoonosis impliquen especies salvajes (esto no se observaba antes y se\u00f1ala una destrucci\u00f3n sin l\u00edmites de los espacios naturales anteriormente preservados); c) la difusi\u00f3n generalizada y extremadamente r\u00e1pida de la pandemia, lo que hace del Covid-19 la primera pandemia verdaderamente global del mundo globalizado. Esto conduce a afirmar tambi\u00e9n que, cualquiera sea la mortalidad que finalmente habr\u00e1 provocado, el Covid-19 no ser\u00e1 la \u00faltima de las grandes pandemias del siglo XXI ni, con toda probabilidad, la m\u00e1s devastadora.<\/p>\n\n\n\n<p>El Covid-19 es una enfermedad grave, y ser\u00eda peligroso minimizar su car\u00e1cter mort\u00edfero. Pero, al mismo tiempo, es leg\u00edtimo considerar que esta mortalidad no es m\u00e1s que un aspecto de un fen\u00f3meno destructivo a\u00fan m\u00e1s amplio: el capitalismo pat\u00f3geno, a la vez ecocida y humanicida. Hasta ahora, ninguna civilizaci\u00f3n hab\u00eda producido tantos factores de multiplicaci\u00f3n y generalizaci\u00f3n de enfermedades graves y tambi\u00e9n de destrucci\u00f3n del medioambiente. En base a estas precisiones, se puede afirmar que el SARS-CoV-2 es, junto con muchas otras causas de muerte y destrucci\u00f3n, una enfermedad del Capitaloceno. Si podemos decir que el siglo XXI comienza en 2020, es porque el Covid-19 nos hace sentir, por primera vez en una escala tan global y con una brutalidad tan palpable, lo que van a ser las cat\u00e1strofes de una \u00e9poca en que ha llegado la hora de pagar las facturas del Capitaloceno. Decir que el SARS-CoV-2 es una enfermedad del Capitaloceno implica tambi\u00e9n, sin minimizar de ninguna manera su peligrosidad propia, se\u00f1alar un agente pat\u00f3geno a\u00fan m\u00e1s da\u00f1ino (y que nos toca erradicar del planeta): el capitalismo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pandemias, estrategias estatales e imperativos econ\u00f3micos<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que describir en detalle la crisis sanitaria y su transformaci\u00f3n en crisis econ\u00f3mica, nos centraremos en las medidas tomadas por los Estados frente a la pandemia. El confinamiento generalizado que se impuso a escala planetaria y que trastorna nuestras existencias ser\u00e1, entonces, el centro de nuestra atenci\u00f3n. Los comentarios al respecto abundan y, sin retomarlos en detalles, es preciso insistir en el car\u00e1cter altamente desigualitario del confinamiento. La epidemia juega como reveladora y amplificadora de las desigualdades ya existentes, y la desigualdad es doble: a la vez frente a la enfermedad y frente a las condiciones de confinamiento. Muchas dualidades fueron ampliamente descriptas y denunciadas[xviii]: entre las categor\u00edas m\u00e1s privilegiadas que pueden optar por el teletrabajo y quienes est\u00e1n obligados a acudir a sus habituales lugares de trabajo, sin las medidas sanitarias necesarias y con salarios que son los m\u00e1s bajos; entre quienes se fueron a sus residencias secundarias en el campo y los que siguieron atrapados entre los muros de la ciudad; entre quienes se confinaron en confortables departamentos y los millones de personas que viven en casas insalubres, en una promiscuidad a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de soportar y nada propicia para las medidas de prevenci\u00f3n; para no hablar de los \u201csin techo\u201d, de los encarcelados, de las personas que se encuentran en centros de retenci\u00f3n, o de las mujeres y ni\u00f1os confrontados con la violencia dom\u00e9stica. Las desigualdades raciales coinciden en buena medida con la brecha social, al mismo tiempo que la refuerzan (por ejemplo, en los Estados Unidos, los afroamericanos llegan a representar 70% de los muertos por el Covid-19, incluso en estados donde no son m\u00e1s del 30% de la poblaci\u00f3n). La gran exposici\u00f3n de las mujeres a la enfermedad ha sido tambi\u00e9n subrayada por el tipo de oficio que suelen desempe\u00f1ar (enfermeras, empleadas en las cajas de los supermercados y, de manera m\u00e1s general, por la importancia de las mujeres en las actividades de cuidado). Pero, finalmente, las formas graves y la mortalidad afectan m\u00e1s a los hombres (en proporciones muy variables seg\u00fan los pa\u00edses). Las desigualdades son a\u00fan m\u00e1s fuertes a escala internacional: numerosos pa\u00edses del Sur tienen sistemas de salud muy fr\u00e1giles o totalmente deficientes; los barrios insalubres pululan; la importancia del sector informal y la debilidad de las pol\u00edticas sociales dejan a una parte considerable de la poblaci\u00f3n sin ning\u00fan recurso desde el momento en que el confinamiento se generaliza. Es de temer que una amplia difusi\u00f3n de la enfermedad en esos pa\u00edses, especialmente en \u00c1frica, provoque una hecatombe a\u00fan mayor que en otros lados.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que hacer notar que, en esas regiones, el Covid-19 es a menudo percibido como una \u201cenfermedad de los ricos\u201d. Es as\u00ed como lo ha calificado Miguel Barbosa, gobernador del Estado de Puebla en M\u00e9xico \u2013el cual tambi\u00e9n agreg\u00f3, en una tonalidad m\u00e1s pr\u00f3xima al mesianismo lopezobradorista, que \u201ca nosotros, los pobres, la enfermedad no nos har\u00e1 nada porque estamos inmunes\u201d[xix]. De manera m\u00e1s justificada, numerosas voces del Sur criticaron una sobre-mediatizaci\u00f3n del coronavirus ligada con su difusi\u00f3n inicial en el Norte, en contraste con las enfermedades m\u00e1s habituales en el Sur, que no le interesan a nadie. Tambi\u00e9n en \u00c1frica el Covid-19 se percibe como una enfermedad de las \u00e9lites, porque los primeros en contagiarse fueron los miembros de la clase alta habituada a los viajes en avi\u00f3n y parte del jet-set trasnacionalizado (en algunos pa\u00edses, es innombrable la cantidad de ministros, altos funcionarios y generales infectados)[xx]. Esto contrasta fuertemente con el \u00e9bola, una enfermedad que ven\u00eda de las zonas rurales de pa\u00edses afectados y golpeaba en primer lugar a los m\u00e1s pobres. Por lo tanto, si bien es irrefutable la acentuaci\u00f3n de las desigualdades sociales frente al Covid-19, tambi\u00e9n es de subrayar que esta pandemia golpea \u201ca la cabeza\u201d. Es realmente una enfermedad de la globalizaci\u00f3n: alcanza primero las regiones m\u00e1s integradas al sistema-mundo global y, adem\u00e1s, afecta fuertemente a las elites dirigentes. El caso de Boris Johnson es emblem\u00e1tico, pero hay que recordar que muchos jefes de Estado o de gobierno (comenzando por Angela Merkel y Donald Trump) estuvieron en contacto con portadores del virus y bien podr\u00edan haber contra\u00eddo la enfermedad. Adem\u00e1s, el n\u00famero de ministros alcanzados por ella, tanto en Francia como en otros pa\u00edses, est\u00e1 lejos de ser anecd\u00f3tico. Es un rasgo que hay que tomar muy en cuenta, aunque, a medida que la pandemia se generaliza, su difusi\u00f3n y sus efectos se hacen cada vez m\u00e1s conformes a las jerarqu\u00edas sociales en vigor (como ejemplo de esto, se puede recordar que uno de los primeros decesos por Covid-19 en Brasil fue de una empleada dom\u00e9stica obligada a seguir trabajando para su patrona, la cual se hab\u00eda contaminado durante un viaje tur\u00edstico en Italia[xxi]).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora tenemos que considerar las medidas tomadas por los gobiernos de los diferentes Estados frente a la progresi\u00f3n de la pandemia. \u00bfSe trata de un paso m\u00e1s en la generalizaci\u00f3n del Estado de excepci\u00f3n[xxii]? \u00bfDe la apoteosis del control biopol\u00edtico de las poblaciones? \u00bfDe la simple perpetuaci\u00f3n de las liturgias de la religi\u00f3n econ\u00f3mica? \u00bfO de todo esto a la vez? Podr\u00eda ser \u00fatil comenzar por una descripci\u00f3n m\u00e1s precisa y una cartograf\u00eda sumaria de las reacciones de los Estados. Las estrategias sanitarias frente a una epidemia viral de desarrollo r\u00e1pido y para la que no existe ni tratamiento ni vacuna son esencialmente tres (claro que con m\u00faltiples variantes): primero, dejar que la enfermedad se propagase hasta que prevalezca la inmunidad de grupo (tal como se hab\u00eda hecho durante la gripe de Hong-Kong, en 1968-1970); segundo, optar por una contenci\u00f3n estricta (con confinamiento general y la prohibici\u00f3n de la mayor cantidad posible de ocasiones de reuni\u00f3n y de actividades econ\u00f3micas), con el fin de bloquear dr\u00e1sticamente la ola epid\u00e9mica y hacerla pasar bajo la l\u00ednea de las capacidades del sistema hospitalario (lo que deja entero el problema de las posibles segunda y tercera olas); tercero, la atenuaci\u00f3n que consiste en tomar medidas m\u00e1s livianas centradas en la prevenci\u00f3n sanitaria, la restricci\u00f3n parcial de las actividades y el aislamiento de los enfermos, con el fin de atenuar la primera ola mediante medidas menos perturbadoras para la vida social y econ\u00f3mica, y con una mayor circulaci\u00f3n del virus que prepara m\u00e1s para las olas siguientes[xxiii]. M\u00e1s concretamente, las pol\u00edticas adoptadas por los distintos Estados del mundo se reparten entre tres polos principales.<\/p>\n\n\n\n<p>A- El confinamiento hiper-autoritario encuentra su paradigma en el caso de China. Se sabe de la brutalidad de las medidas impuestas de un d\u00eda para otro, a partir del 22 de enero, en Wuhan y en la regi\u00f3n de Hubei (60 millones de habitantes) y, luego, en otras ciudades y regiones del pa\u00eds, con un efecto paralizante masivo en el funcionamiento de la llamada \u201cf\u00e1brica del mundo\u201d. Las modalidades de confinamiento fueron de las m\u00e1s estrictas, excluyendo todo motivo de salida hasta el de comprar alimentos, ya que las brigadas del Partido estaban encargadas de aportar a cada familia las provisiones necesarias. El rigor del control y de la represi\u00f3n no puede compararse con lo que pudo experimentarse en Europa o en el continente americano: hay que recordar que cualquier persona que difund\u00eda mensajes poniendo en duda la buena gesti\u00f3n gubernamental (por ejemplo, videos mostrando una situaci\u00f3n desastrosa en los hospitales) era inmediatamente arrestada y con riesgo de ser desaparecida. Hoy en d\u00eda, cuando despu\u00e9s de dos meses y medio de encierro los habitantes de Wuhan comienzan a salir de sus casas, China despliega todos sus recursos propagand\u00edsticos para aparecer, ante los ojos de su poblaci\u00f3n y del mundo entero, como un modelo de eficacia frente a la epidemia. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de las pol\u00e9micas sobre la cantidad de muertos (podr\u00edan ser 40 u 80 mil, en lugar de los 3 mil que mencionan las estad\u00edsticas oficiales), tendr\u00e1 grandes dificultades para hacer olvidar sus fracasos en la gesti\u00f3n inicial de la enfermedad. Se conoce el caso del Dr. Li que lanz\u00f3 la alerta del nuevo coronavirus y, por eso, fue encarcelado por las autoridades de Hubei, antes de transformarse en un h\u00e9roe popular despu\u00e9s de su muerte. Pero el fracaso es mucho m\u00e1s profundo. Despu\u00e9s del SARS de 2003, China hab\u00eda creado un imponente dispositivo de detecci\u00f3n precoz de los riesgos infecciosos. El centro de control y de prevenci\u00f3n de enfermedades emplea 2.000 personas de planta permanente, y su misi\u00f3n es la de identificar, lo antes posible, cualquier enfermedad emergente, con el fin de bloquear su propagaci\u00f3n. Pero las autoridades de Hubei impidieron que las se\u00f1ales de alerta lleguen hasta Pekin[xxiv]. Adem\u00e1s, cuando la multiplicaci\u00f3n de los casos empez\u00f3 a ser muy r\u00e1pida, el director del centro nacional de control lleg\u00f3 a tener conocimiento de ellos de manera indirecta, el 30 de diciembre. Pero la tendencia a minimizar la pandemia sigui\u00f3 prevaleciendo hasta el 22 de enero, d\u00eda del anuncio de confinamiento de Wuhan y su regi\u00f3n. Por ejemplo, cuatro d\u00edas antes, un inmenso banquete de 40 mil personas, organizado por el A\u00f1o Nuevo Lunar y a la gloria de Xi Jinping, tuvo lugar en Wuhan, a pesar de la expansi\u00f3n de la enfermedad[xxv]. Adem\u00e1s, se estima que varios millones de personas dejaron la ciudad entre el anuncio del confinamiento y su ejecuci\u00f3n efectiva, con las consecuencias que se pueden imaginar para la difusi\u00f3n de la epidemia. Con toda claridad, el funcionamiento deficiente de los mecanismos locales del Estado chino[xxvi], la corrupci\u00f3n generalizada que lo afecta, as\u00ed como la voluntad de mantener a toda costa la vida del Partido, causaron una amplia difusi\u00f3n de la epidemia que habr\u00eda podido ser reducida en un 95% si tres semanas no hubieran sido perdidas. Por lo tanto, en el momento de juzgar la eficacia de la gesti\u00f3n autoritaria de la crisis por el Estado chino, no hay que olvidar el desastre inicial que transform\u00f3 en inoperante un sistema de detecci\u00f3n que ten\u00eda que haber evitado el estallido de una vasta epidemia. Uno puede preguntarse si el rigor y hasta la brutalidad de la respuesta del Estado no es directamente proporcional a los errores que intenta ocultar o minimizar. Quiz\u00e1s esta hip\u00f3tesis pueda tambi\u00e9n aplicarse a otros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>B- Los dragones asi\u00e1ticos, en particular Hong-Kong y Corea del Sur, parecen haber logrado medidas de atenuaci\u00f3n precoces que permitieron, por lo menos en un primer momento, controlar la epidemia sin paralizar dr\u00e1sticamente la econom\u00eda. Pero existe un conjunto de condiciones necesarias para hacer posible este tipo de respuesta: unas caracter\u00edsticas geogr\u00e1ficas espec\u00edficas (con territorios de poca extensi\u00f3n y en situaci\u00f3n de insularidad o casi insularidad); una preparaci\u00f3n rigurosa heredada de la experiencia del SARS de 2003 (lo que permiti\u00f3 actuar en un estadio muy precoz de la epidemia); importantes medios materiales como una gran cantidad de m\u00e1scaras, una gran capacidad de pruebas virol\u00f3gicas, una pr\u00e1ctica masiva de la desinfecci\u00f3n urbana (por ejemplo, en Se\u00fal, los metros son enteramente desinfectados despu\u00e9s de cada viaje); un sistema de salud eficiente (con 7 camas de cuidados intensivos cada mil personas, es decir, m\u00e1s que Alemania y el doble que Francia); y, adem\u00e1s, el uso inmediato de t\u00e9cnicas de rastreo de los enfermos y de sus contactos por aplicaci\u00f3n num\u00e9rica[xxvii]. Aliando poder\u00edo econ\u00f3mico y eficiencia estatal, Corea del Sur viene citada como ejemplo por haber podido achatar la curva de la epidemia, sin afectar demasiado a la maquinaria productiva.<\/p>\n\n\n\n<p>C \u2013 Los hiperliberales darwinistas y los populistas iluminados se han negado lo m\u00e1s posible a sacrificar la econom\u00eda a las exigencias sanitarias. Boris Johnson fue el defensor de esta actitud que consiste en dejar que la enfermedad se propague hasta que la generalizaci\u00f3n de la inmunidad colectiva resulte suficiente para que la epidemia se detenga. Sin embargo, tuvo que dar marcha atr\u00e1s (aun antes de que el virus lo mande a cuidados intensivos), cuando result\u00f3 evidente que el costo humano de la inacci\u00f3n sanitaria iba a sobrepasar lo que era socialmente soportable (las proyecciones del Imperial Colege pronosticaban medio mill\u00f3n de muertos por el Covid-19 en Gran Breta\u00f1a). Con las idas y vueltas err\u00e1ticas que lo caracterizan, Donald Trump trat\u00f3 de minimizar la gravedad de la epidemia y se neg\u00f3, durante mucho tiempo, a tomar medidas que pod\u00edan crear nuevas dificultades econ\u00f3micas. Su doctrina era clara: \u201cno podemos dejar que el remedio sea peor que la enfermedad\u201d, porque \u201cla par\u00e1lisis econ\u00f3mica matar\u00e1 gente\u201d. Como suele pasar, por la voz de Donald Trump habla la cruda verdad de la econom\u00eda: es a ella a quien hay que salvar y eso debe imponerse sobre cualquier otra consideraci\u00f3n. A pesar de ser campe\u00f3n en esta materia, el vicegobernador de Texas le movi\u00f3 el piso declarando que las personas mayores, comenzando por \u00e9l mismo, deb\u00edan aceptar sacrificar su vida para la buena marcha de la econom\u00eda y por el bien del pa\u00eds. En Brasil, Jair Bolsonaro sigui\u00f3 la misma ruta, minimizando la gravedad de la epidemia, multiplicando las mismas actitudes de desprecio hacia las medidas de prevenci\u00f3n y rechazando todo lo que pod\u00eda provocar la par\u00e1lisis del pa\u00eds. En su caso, se agrega la insistencia en la necesidad para las clases populares de trabajar para sobrevivir, as\u00ed como una justificaci\u00f3n expl\u00edcitamente religiosa: \u201cLo siento. Hay gente que va a morir, pero as\u00ed es la vida\u201d. O: \u201cNosotros debemos trabajar. Hay muertos, pero eso depende de Dios, no podemos parar todo\u201d. Sin embargo, al igual que Trump, quien, a pesar de todo, termin\u00f3 por aceptar las medidas sanitarias preconizadas por sus consejeros, Bolsonaro perdi\u00f3 la partida. Tuvo que enfrentarse con todos los gobernadores y perdi\u00f3 el apoyo del ej\u00e9rcito, a tal punto que, cuando quiso destituir a su ministro de salud, los militares que participan en su gabinete se lo prohibieron, manifestando de esta manera que hab\u00eda perdido la mano sobre las decisiones gubernamentales[xxviii]. Al final, los adeptos m\u00e1s c\u00ednicos de una econom\u00eda pura que no teme confesar su completa indiferencia por la vida humana tuvieron que retractarse y aceptar la tendencia global al confinamiento general.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que agregar en esta categor\u00eda el caso, a primera vista distinto, del presidente mexicano, Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador. Algunos ven en \u00e9l un palad\u00edn de la izquierda progresista y, sin embargo, cuando inici\u00f3 la epidemia, igual\u00f3 a Trump y a Bolsonaro al despreciar las medidas de prevenci\u00f3n, al hacer m\u00edtines en donde abrazaba a sus admiradores, al rechazar ostensiblemente el gel hidroalcoh\u00f3lico que los miembros de su gabinete ten\u00edan que usar. Sus declaraciones no fueron menos sorprendentes. Explic\u00f3 que no iba a pasarle nada a M\u00e9xico, porque es un pa\u00eds de gran cultura y porque la lucha contra la corrupci\u00f3n permite tener un buen presupuesto para la salud. Y finalmente, haciendo caso omiso al car\u00e1cter laico del Estado, exhibi\u00f3 las im\u00e1genes religiosas conservadas en su cartera y las present\u00f3 como su \u201cescudo protector\u201d y \u201csus guardaespaldas\u201d contra el virus[xxix]. Al mismo tiempo, y pese a las advertencias que se multiplicaban en el pa\u00eds, rechazaba tomar medidas que pod\u00edan afectar la actividad del pa\u00eds. Seguramente L\u00f3pez Obrador no es el hombre de la econom\u00eda pura, pero es la perfecta encarnaci\u00f3n del \u201cdesarrollismo\u201d, que es su versi\u00f3n progresista[xxx]. Basta ver, en el momento en que las medidas de distanciamiento social empiezan a entrar en vigor, con qu\u00e9 insistencia continu\u00f3 d\u00e1ndole prioridad al inicio de los grandes proyectos de infraestructura, tal como el muy rechazado Tren Maya[xxxi]. Los casos de L\u00f3pez Obrador, Trump y Bolsonaro muestran hasta qu\u00e9 punto el fanatismo de la econom\u00eda (en sus diversas variantes) y el fanatismo de la religi\u00f3n se juntan y se entremezclan. La hip\u00f3tesis benjaminiana del capitalismo como religi\u00f3n jam\u00e1s pareci\u00f3 tan corroborada[xxxii].<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 pasa en los pa\u00edses europeos, y en particular en Francia? La duda y la improvisaci\u00f3n han prevalecido con creces, en un contexto de falta de preparaci\u00f3n, tanto a mediano plazo como frente a la inminencia de la pandemia anunciada. Contra toda evidencia, cada gobierno esper\u00f3 que su propio pa\u00eds se librara del peligro (fue el caso de Francia, incluso cuando Italia ya estaba severamente afectada). Hay, en esta falta de preparaci\u00f3n y en el d\u00e9ficit de anticipaci\u00f3n, un destacado rasgo de presentismo[xxxiv] que, en Francia, alcanz\u00f3 dimensiones criminales. Pero, tambi\u00e9n hay, sin m\u00e1s, una forma de denegaci\u00f3n relacionada con la voluntad de creer que se puede evitar tomar medidas que atenten contra el buen funcionamiento de la econom\u00eda. En Francia, el giro se produjo entre el 12 y el 16 de marzo[xxxv]. Es decir, entre las dos intervenciones de Emmanuel Macron en televisi\u00f3n, anunciando en la segunda el confinamiento general del pa\u00eds. Se suele decir que los pron\u00f3sticos del Imperial College habr\u00edan jugado, tambi\u00e9n aqu\u00ed, un papel determinante: la amplitud de la mortalidad prevista por el modelo matem\u00e1tico de pronto elevaba el costo pol\u00edtico de la inacci\u00f3n o del d\u00e9ficit de la acci\u00f3n p\u00fablica; la primac\u00eda de los intereses econ\u00f3micos ya no pod\u00eda sostenerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Falta averiguar por qu\u00e9 se adopt\u00f3 entonces la opci\u00f3n a) y no la b). En realidad, no se reun\u00eda ninguna de las condiciones necesarias para la implantaci\u00f3n de esta \u00faltima (la v\u00eda coreana). Era demasiada la falta de preparaci\u00f3n y demasiado tarde para actuar en consecuencia. Sobre todo, faltaban todos los medios materiales: no hab\u00eda m\u00e1scaras, ni pruebas, ni camas suficientes, ni cultura de la prevenci\u00f3n. En este punto, la responsabilidad de las anteriores pol\u00edticas de salud es enorme: otra estrategia hubiera sido posible, pero no en las condiciones de falta de preparaci\u00f3n y penuria material de Francia que, como la mayor\u00eda de sus vecinos, resulta v\u00edctima de una especie de \u201ctercer-mundizaci\u00f3n\u201d provocada por d\u00e9cadas de neoliberalismo. Desde el momento en que se admiti\u00f3 la necesidad de limitar la propagaci\u00f3n de un virus desconocido y algo perverso en su despliegue mortal, ya no hab\u00eda m\u00e1s soluci\u00f3n cre\u00edble que la del confinamiento general. Ahora bien, falta por entender mejor el caso de algunos pa\u00edses europeos, empezando por Alemania, de la que curiosamente poco se habla. Organizaci\u00f3n eficaz, importantes medios materiales, generalizaci\u00f3n precoz de las pruebas y calidad del sistema hospitalario (dos veces m\u00e1s camas por habitante que en Francia), lo que sin duda explica un nivel de mortalidad m\u00e1s bajo, aun cuando las medidas de confinamiento son m\u00e1s suaves (como tambi\u00e9n sucede en Suecia). El estatus de excepci\u00f3n de la potencia dominante en Europa, \u00bfexplicar\u00eda la posibilidad de una v\u00eda intermedia entre la de sus vecinos y la de Corea del Sur?<\/p>\n\n\n\n<p>En resumidas cuentas, las decisiones de los Estados se dividen en tres polos principales: el minimalismo sanitario liberal-darwinista; la atenuaci\u00f3n llevada a cabo por los Estados bien preparados y dotados de potentes medios materiales y t\u00e9cnicos; y las medidas de confinamiento generalizado, puestas en marcha de forma m\u00e1s o menos autoritaria. Hay que a\u00f1adir que muchos gobiernos han dudado durante largo tiempo del camino que hab\u00eda que elegir, ya que se encontraban atrapados entre las exigencias sanitarias y la preocupaci\u00f3n de perjudicar lo menos posible el buen funcionamiento de la econom\u00eda; pero casi todos han acabado, con mayor o menor prisa o m\u00e1s o menos retraso, por unirse a la opci\u00f3n del confinamiento, que actualmente afecta a m\u00e1s de 4 mil millones de personas en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sorprendente ver como los gobernantes, que son todos, en sus varias modalidades, buenos soldaditos del mundo de la Econom\u00eda hayan optado, al menos en un principio, por estrategias tan diferentes. Por lo tanto, otros factores que en la exclusiva sumisi\u00f3n a los imperativos de la econom\u00eda deben tenerse en cuenta: el grado de preparaci\u00f3n y el nivel de potencia material (en otras palabras, el lugar en la jerarqu\u00eda mundial del desarrollo capitalista); las diferentes tradiciones pol\u00edticas y los modos variables de articulaci\u00f3n entre Estado y econom\u00eda que resultan de ello. Sin embargo, al final, la v\u00eda coreana, la \u00fanica que permit\u00eda conciliar las exigencias sanitarias y los imperativos econ\u00f3micos, no era accesible m\u00e1s que para unos pocos elegidos. En cuanto a la v\u00eda hiperliberal-darwinista, es la verdad misma de la econom\u00eda que se impone en detrimento de cualquier consideraci\u00f3n sanitaria y de cualquier preocupaci\u00f3n por la vida. Pero no pudo sostenerse frente a la amplitud de la mortalidad anunciada, y tuvo que ceder en todas partes. Quedando as\u00ed s\u00f3lo la opci\u00f3n a), la del confinamiento generalizado que, para detener el progreso de la epidemia, tuvo que paralizar la econom\u00eda mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es, pues, lo m\u00e1s incre\u00edble. Muy a pesar suyo, y con todos los retrasos culpables que queramos y con todas las ambig\u00fcedades que no dejaron de apuntarse (entre un discurso marcial sobre el estricto respeto por el confinamiento y los esfuerzos por mantener la actividad en determinados sectores econ\u00f3micos, a todas luces no esenciales). Aun as\u00ed, lo han hecho. Han hecho lo impensable y parado en buena medida la econom\u00eda mundial, provocando de este modo una recesi\u00f3n -y pronto una crisis econ\u00f3mica- bastante m\u00e1s considerable que la de 2008, que ya ha impuesto, a juicio del propio FMI, la comparaci\u00f3n con 1929.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender esto? \u00bfDe repente habr\u00e1 dejado de reinar la econom\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 semejantes medidas? \u00bfS\u00f3lo porque es evidente que la prioridad es \u201csalvar vidas\u201d, como quisiera el discurso m\u00e9dico? Pero todas las vidas que no se salvan en el curso ordinario del mundo de la Econom\u00eda nos recuerdan que aqu\u00ed no hay ninguna evidencia que valga. El hecho de que no haya sido as\u00ed durante las grandes epidemias del siglo pasado confirma la ausencia de cualquier evidencia. \u00bfEntonces, c\u00f3mo no caer ni en la ingenuidad de una lectura \u201chumanista\u201d ni en la denuncia dogm\u00e1tica de la preeminencia siempre absoluta de los imperativos econ\u00f3micos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qu\u00e9 responde la exigencia, ampliamente adoptada por las pol\u00edticas p\u00fablicas, de \u201csalvar vidas\u201d? \u00bfEs la apoteosis de la gobernabilidad biopol\u00edtica? \u00bfEl Leviat\u00e1n estatal huele con esto la ocasi\u00f3n propicia para reforzar sus dispositivos de vigilancia y control, so pretexto del estado de urgencia sanitaria permanente en gestaci\u00f3n? \u00bfEs porque en las actuales condiciones est\u00e1 en juego \u201cla capacidad de los Estados de asegurar la reproducci\u00f3n de las relaciones sociales\u201d, mediante los servicios p\u00fablicos b\u00e1sicos[xxxvi]? \u00bfO de salvaguardar los \u201crecursos humanos\u201d amenazados por el virus?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez no est\u00e9 de m\u00e1s interesarnos en lo que se perfila como el discurso oficial emergente en tiempos de coronavirus. El art\u00edculo que la directora del FMI y su hom\u00f3logo de la OMS, Kristalina Georgieva y Tedros Adnom Ghebreyesus, han co-firmado en el Daily Telegraph del 3 de abril, es sin duda una pieza clave de este[xxxvii]. Intenta disolver la contradicci\u00f3n entre la preocupaci\u00f3n sanitaria y el imperativo econ\u00f3mico: \u201ctodos los pa\u00edses se enfrentan a la necesidad de contener la propagaci\u00f3n del virus a costa de la par\u00e1lisis de su sociedad y de su econom\u00eda\u201d afirman, antes de rechazar que se trate de un dilema: \u201csalvar vidas o salvar medios de subsistencia? Controlar el virus es una condici\u00f3n necesaria para salvar medios de subsistencia\u201d; \u201cel curso de la crisis sanitaria mundial y el destino de la econom\u00eda mundial est\u00e1n inseparablemente entrelazados. Es necesario luchar contra la pandemia para que la econom\u00eda se recupere\u201d. Es dif\u00edcil imaginar que un mensaje com\u00fan procedente de estos dos organismos internacionales pudiera decir algo m\u00e1s que afirmar esta hermosa unidad de las exigencias sanitarias y econ\u00f3micas. Sin embargo, es significativo que las medidas derivadas de la lucha contra la pandemia no se presenten como un obst\u00e1culo para el funcionamiento de la econom\u00eda, sino como una condici\u00f3n para restaurar el buen funcionamiento de \u00e9sta. Bill Gates, muy implicado en las cuestiones sanitarias y co-organizador de Event 201 Scenario, a\u00f1ade algunas aclaraciones: \u201cnadie puede proseguir con el business as usual. Cualquier equ\u00edvoco en cuanto a este punto no har\u00eda m\u00e1s que agravar las dificultades econ\u00f3micas y aumentar las probabilidades de que el virus regrese causando a\u00fan m\u00e1s muertes\u201d; \u201csi tomamos las decisiones correctas, bas\u00e1ndonos en la informaci\u00f3n cient\u00edfica, en los datos y en la experiencia de los profesionales de la salud, podemos salvar vidas y hacer que el pa\u00eds retorne al trabajo\u201d. Tras la conjunci\u00f3n de las exigencias sanitarias y econ\u00f3micas, se dibuja (como tambi\u00e9n se percibe en la columna de Y. Harari) la triple alianza de los actores del capital, de un poder pol\u00edtico ilustrado y de los expertos de la ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ideolog\u00eda, dibujada a nivel mundial y que plantea la articulaci\u00f3n supuestamente no conflictiva entre preocupaci\u00f3n sanitaria e imperativos econ\u00f3micos, es sin duda llamada a incrementarse en los pr\u00f3ximos tiempos. Seguramente ofrezca a las grandes empresas un vasto campo comunicacional, en el que el health-washing podr\u00eda competir con el green-washing por ahora de moda, al adoptar la siguiente ret\u00f3rica: \u201ccomo pueden ver, ponemos la vida por encima de las ganancias\u201d[xxxviii]. En lo inmediato, proh\u00edbe omitir las consecuencias de la pandemia en t\u00e9rminos de mortalidad y de desorganizaci\u00f3n (a la vez social, pol\u00edtica y en las mismas cadenas de producci\u00f3n ). En el mundo de la Econom\u00eda no se puede actuar con un desprecio manifiesto y expl\u00edcito de millones de vidas humanas, sin embargo, \u201csalvar vidas\u201d no vale tanto en s\u00ed mismo sino por el hecho de ser una necesidad para la econom\u00eda misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Estados siguen siendo engranajes esenciales de la maquinaria econ\u00f3mica globalizada. Lo olvidamos a veces, porque el funcionamiento normal de \u00e9sta hace prevalecer una integraci\u00f3n creciente, o hasta fusional, de las esferas pol\u00edticas y econ\u00f3micas. Pero, apenas se acent\u00faan las dificultades, los Estados recobran un papel que s\u00f3lo en apariencias es m\u00e1s aut\u00f3nomo: frente a los factores de la crisis econ\u00f3mica, act\u00faan como garantes en \u00faltima instancia de los mercados, como poderosamente hacen en este mismo momento; frente a las crisis sociales, deben actuar combinando promesas de cambio y formas cada vez m\u00e1s invasivas de control y represi\u00f3n; frente a las crisis sanitarias, deben actuar para preservar la vida y la salud de las poblaciones. No hacerlo, o hacerlo de manera ineficiente, implica exponerse a un descr\u00e9dito mayor \u2012en un contexto en que, por todas partes, la credibilidad de los gobernantes se ve seriamente debilitada, incluso tambaleante\u2012. Por lo dem\u00e1s, como ya sugerimos, la intensidad de las medidas tomadas parece a veces proporcional a los errores cometidos, a la falta de preparaci\u00f3n y a los retrasos culpables que los gobernantes tratan de ocultar o hacer olvidar, ante las expresiones de rabia de la gente (y las iniciativas judiciales en curso o por venir, en contra de los gobernantes, no son m\u00e1s que un aspecto secundario de esta). En fin, tal vez deber\u00edamos tener en cuenta un factor adicional que viene a reforzar el peligro de desorganizaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica creado por la pandemia del Covid-19. Como vimos, se trata de una enfermedad que pega al centro y arriba: se difundi\u00f3 primero por las zonas m\u00e1s importantes del mundo globalizado y se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente en los c\u00edrculos dirigentes (jefes de estado o de gobierno afectados o en riesgo de serlo, ministros y diputados, generales y altos funcionarios, hombres de negocios, etc\u00e9tera). Es posible que el riesgo de desorganizaci\u00f3n de las cadenas de mando, en caso de propagaci\u00f3n no contenida de la pandemia, hubiera sido muy elevado: entonces, salvar vidas es real y directamente salvar el buen funcionamiento del mundo de la Econom\u00eda. \u00bfLa reacci\u00f3n hubiera sido la misma si la pandemia se hubiera propagado exclusiva o prioritariamente entre las poblaciones pobres de los pa\u00edses del Sur?<\/p>\n\n\n\n<p>D \u2013 Antes de concluir esta parte, debemos evocar un caso sensiblemente diferente, pero que podr\u00eda resultar muy esclarecedor. Mientras el presidente mexicano exhib\u00eda d\u00eda tras d\u00eda su denegaci\u00f3n frente a la gravedad de la enfermedad y su rechazo a tomar medidas serias de prevenci\u00f3n y protecci\u00f3n, los zapatistas han sorprendido por la anticipaci\u00f3n y la claridad de su reacci\u00f3n. En su comunicado del 16 de marzo, el EZLN declar\u00f3 la alerta roja en los territorios rebeldes, recomend\u00f3 a las Juntas de Buen Gobierno y a los Municipios Aut\u00f3nomos cerrar los Caracoles y dem\u00e1s espacios p\u00fablicos e invit\u00f3 a los pueblos del mundo a adoptar \u201cmedidas sanitarias excepcionales\u201d frente a la enfermedad, sin por ello abandonar las luchas en curso[xxxix]. Este anuncio es a\u00fan m\u00e1s significativo en cuanto las autoridades del Estado federal no eran en ese momento las \u00fanicas voces en minimizar el peligro de la epidemia (entonces, muy poco difundida en M\u00e9xico). Inspirados por su desconfianza hacia las imposiciones estatales \u2012y a veces tambi\u00e9n, m\u00e1s espec\u00edficamente, por declaraciones como las de Giorgio Agamben sobre \u201cla invenci\u00f3n de la epidemia\u201d instrumentalizada para generalizar el estado de excepci\u00f3n, o sobre la miseria de una \u201cvida nuda\u201d, privada de todo contacto f\u00edsico\u2012 fueron muchos quienes, en los \u00e1mbitos cr\u00edticos, empezaron por rechazar las medidas de distanciaci\u00f3n social o de confinamiento y las objetaron con el deber de resistencia. En los d\u00edas que siguieron al comunicado zapatista, los encargados de la salud aut\u00f3noma grabaron audios para compartir la informaci\u00f3n disponible en cuanto a los s\u00edntomas de la enfermad y sus formas de contagio. Tambi\u00e9n recomendaron medidas de prevenci\u00f3n y contenci\u00f3n, como la suspensi\u00f3n de las reuniones o la puesta en cuarentena de las personas que regresaban de otras regiones[xl]. Pero fueron las propias comunidades las que tuvieron que tomar las decisiones que consideraban pertinentes, en funci\u00f3n de la situaci\u00f3n particular de cada lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta experiencia \u2012que sin duda no es la \u00fanica del g\u00e9nero y que seguro se reprodujo en donde las tradiciones comunitarias permanecen s\u00f3lidas\u2012 nos permite visualizar mejor lo que podr\u00eda ser una salud popular y auto-organizada. Tambi\u00e9n permite comprender que medidas tan dr\u00e1sticas y pesadas como el confinamiento o la imposibilidad de tocarnos y abrazarnos se vuelvan odiosas de verdad s\u00f3lo por las formas que toman cuando son impuestas por el Estado y apoyadas por controles policiales y medidas represivas. Pero tambi\u00e9n pueden existir formas de distanciaci\u00f3n o de confinamiento decididas en colectivo y auto-organizadas, es decir, muy alejadas de los marcos estatales.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia provocada por el SARS-CoV-2 vino a abrir una brecha entre la exigencia sanitaria de protecci\u00f3n de las poblaciones y la continuaci\u00f3n del funcionamiento de la maquinaria econ\u00f3mica. La v\u00eda que permite conciliar estas dos preocupaciones con el menor grado de dificultades result\u00f3 inaccesible para la mayor\u00eda de los pa\u00edses, por falta de preparaci\u00f3n y de medios materiales \u2012presentismo, neoliberalismo y asimetr\u00edas planetarias conjugaron aqu\u00ed sus efectos. La v\u00eda c\u00ednica del sacrificio declarado de las vidas humanas al dios Econom\u00eda acab\u00f3 por mostrarse pol\u00edticamente insostenible. Las dr\u00e1sticas medidas de contenci\u00f3n y confinamiento que, por lo tanto, se tuvieron que tomar llegaron a paralizar una parte considerable de la econom\u00eda mundial. Aunque la nueva versi\u00f3n de la ideolog\u00eda dominante globalizada se dedica a afirmar que no hay contradicci\u00f3n entre la raz\u00f3n sanitaria y la raz\u00f3n econ\u00f3mica \u2012siendo la lucha contra la pandemia la condici\u00f3n del regreso al funcionamiento normal de la segunda\u2012, es obvio que las pol\u00edticas adoptadas mundialmente han ido, a corto plazo, en contra de los imperativos estrictamente econ\u00f3micos, hasta el punto de provocar la crisis econ\u00f3mica m\u00e1s grave desde hace casi un siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, se hace evidente que los Estados intentan sacarle el mayor partido posible a la situaci\u00f3n de urgencia sanitaria, imponiendo un estricto control a las poblaciones: refuerzo de la intervenci\u00f3n policial (o militar), perfeccionamiento de las t\u00e9cnicas de vigilancia y control \u2012en especial a trav\u00e9s de las aplicaciones digitales de \u201ccontact tracing\u201d de los contagios\u2012, medidas de excepci\u00f3n con tendencia a mantenerse de manera permanente, suspensi\u00f3n de derechos laborales, generalizaci\u00f3n del tele-trabajo y de la tele-ense\u00f1anza, aislamiento que permite quebrar solidaridades y movilizaciones colectivas emergentes, etc\u00e9tera. La \u201cestrategia del shock\u201d \u2012que consiste en justificar medidas impopulares por la necesidad de responder a la gravedad de la crisis en curso-[xli] est\u00e1 en marcha como nunca (y debe ser combatida como tal); pero atenerse a este an\u00e1lisis equivaldr\u00eda a ver tan s\u00f3lo una parte de la realidad. La crisis sanitaria es muy real y ha obligado a la mayor\u00eda de los gobiernos a tomar medidas que van en contra de sus prioridades habituales. La comprensi\u00f3n de este giro \u2012sin dudas provisorio y justificado en nombre de la misma econom\u00eda por el nuevo discurso dominante globalizado\u2012 deber\u00e1 dar lugar a an\u00e1lisis m\u00e1s profundos. Pero ya podemos hacer la siguiente puntualizaci\u00f3n: en vez de considerar las medidas de confinamiento \u00fanicamente como la expresi\u00f3n abstracta del car\u00e1cter autoritario del Estado, como la quintaesencia del control biopol\u00edtico de las poblaciones o como la simple perpetuaci\u00f3n de la todopoderosa econom\u00eda (an\u00e1lisis que por lo dem\u00e1s son necesarios), estar\u00eda bueno admitir que las dr\u00e1sticas medidas de contenci\u00f3n de la pandemia est\u00e1n cargadas, para los propios dominantes, de fuertes tensiones \u2012como tambi\u00e9n lo es el momento de poner fin al confinamiento-. Pese al car\u00e1cter aplastante de las formas de dominaci\u00f3n y su tendencia a reforzarse constantemente, no deber\u00edamos olvidar que los gobernantes y las \u00e9lites mundiales act\u00faan bajo la amenaza constante de un alto nivel de descr\u00e9dito, de p\u00e9rdida de confianza, de insatisfacci\u00f3n y de enojo que ha conducido, en los dos \u00faltimos a\u00f1os, a levantamientos populares de una magnitud totalmente inesperada, tendencias que s\u00f3lo pueden acentuarse a ra\u00edz de la crisis del coronavirus.<\/p>\n\n\n\n<p>Pandemia y mundos por venir: tendencias y oportunidades<\/p>\n\n\n\n<p>En estos tiempos bastante deprimentes de urgencia sanitaria, de permanentes cuentas macabras y encierros impuestos, algunos se preocupan por lo que es posible hacer desde ahora y muchos especulan sobre las oportunidades del despu\u00e9s del confinamiento. Sobre este punto, especialmente importante, es mejor remitir a los procesos colectivos en curso o por venir. Y conviene empezar por identificar las tendencias que ya parecen activas y que tienen altas posibilidades de estarlo a\u00fan m\u00e1s en el mundo de despu\u00e9s. Estas tendencias son enormemente adversas, pero tampoco podemos dejar de tomar en cuenta algunas oportunidades m\u00e1s favorables de las que deber\u00edamos sacar el m\u00e1ximo provecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque muchos sue\u00f1an con un amplio examen de conciencia de una civilizaci\u00f3n al fin confrontada a sus l\u00edmites y sus efectos mort\u00edferos, tenemos que reconocer que las fuerzas sist\u00e9micas que han conducido el sistema-mundo globalizado al punto en que est\u00e1, no han desaparecido m\u00e1gicamente por la \u00fanica virtud de un virus vengador. Siguen actuando y maniobrando \u2012y siguen siendo dominantes\u2012. Por lo tanto, es m\u00e1s que probable que impongan, en cuanto lo permitan las condiciones sanitarias, una vuelta al business as usual m\u00e1s agresivo que antes. Claro que todo depender\u00e1 de la amplitud de la crisis econ\u00f3mica, que corre el riesgo de acentuarse r\u00e1pidamente en los Estados Unidos, con el aumento vertiginoso del desempleo (que podr\u00eda alcanzar 30 millones de personas adicionales), el incumplimiento de los plazos por parte de las familias endeudadas y la consiguiente crisis bancaria que acentuar\u00eda la secuencia anunciada de quiebras empresariales. Pero una vez pasados estos episodios extremos, la tendencia a retomar el curso ordinario de la econom\u00eda deber\u00eda prevalecer, asumiendo la necesidad de una pronta recuperaci\u00f3n y, tal vez tambi\u00e9n, aprovechando un consumo de compensaci\u00f3n. Es m\u00e1s que probable que las urgencias de la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica, unidas a los imperativos de una restricci\u00f3n presupuestaria, una vez m\u00e1s justificada por el endeudamiento y los d\u00e9ficits descomunales provocados por la crisis sanitaria, relegaran a un segundo plano los problemas clim\u00e1ticos y ecol\u00f3gicos, posponiendo los escasos logros en curso o esperados[xlii]. Por otra parte, ya se dijo todo o casi todo sobre la estrategia de shock, en curso o por venir, que permite y permitir\u00e1 reforzar las medidas de excepci\u00f3n, la violaci\u00f3n de las libertades so pretexto de estado de urgencia, la intervenci\u00f3n permanente y discriminatoria de las fuerzas policiales, las formas de vigilancia y control[xliii], etc\u00e9tera. Sin embargo, si la crisis sanitaria permite reforzar estas tendencias, debemos recordar que ya estaban, en gran medida, presentes anteriormente. Es evidente que el r\u00e9gimen chino no necesit\u00f3 del coronavirus para imponer a su poblaci\u00f3n un control generalizado y espantosamente represivo, basado desde hace tiempo en las t\u00e9cnicas digitales[xliv].<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfla crisis del coronavirus podr\u00eda suponer cierta inflexi\u00f3n en el despliegue de las fuerzas sist\u00e9micas? Dos puntos parecen casi conseguir la unanimidad, hasta en los c\u00edrculos dirigentes y medi\u00e1ticos. Se trata, primero, de la necesidad de reubicar ciertas industrias cuyo car\u00e1cter vital se hizo evidente en medio de la crisis, principalmente la farmac\u00e9utica \u2012por no hablar de las m\u00e1scaras de papel, elevadas al estatus de criterio decisivo de soberan\u00eda de las mayores potencias mundiales (\u00a1al menos est\u00e1n inmunizadas contra el rid\u00edculo!)\u2012. Seg\u00fan Thierry Breton, comisario europeo para el mercado interior, esta reubicaci\u00f3n futura ya puede considerarse como un hecho. Pero, evidentemente, ser\u00eda temerario considerar esto como una conversi\u00f3n a la desglobalizaci\u00f3n: posiblemente no se tratar\u00e1 m\u00e1s que de un reajuste en las cadenas de producci\u00f3n, en medio de una globalizaci\u00f3n continuada. En segundo lugar, se insiste a menudo en una probable revalorizaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, incluso en un regreso al Estado de Bienestar. Pero, \u00bfdebemos creer en la repentina conversi\u00f3n de quienes, como Emmanuel Macron, tras haber sido fieles servidores de la econom\u00eda neoliberal, parecen hablar de repente el lenguaje de la intervenci\u00f3n del Estado en beneficio del inter\u00e9s colectivo? \u00bfDebemos creer a quienes, con una cantinela recurrente desde hace a\u00f1os, anuncian el fin del neoliberalismo? El truco es demasiado pobre y el asunto ya se ha explicado con toda claridad: las pol\u00edticas (neo)liberales siempre han necesitado del Estado, tanto para implementarlas (en el caso del neoliberalismo, durante los a\u00f1os 1980) como para fungir como garante en \u00faltima instancia, de modo que, en caso de crisis, es al Estado al que se llama para socializar las p\u00e9rdidas, mientras que, cuando la m\u00e1quina arranca de nuevo, se retira para dejar v\u00eda libre a la privatizaci\u00f3n de los beneficios. Fue lo que pas\u00f3 en 2008-2009 y no hay razones para que ocurra de otro modo esta vez. No obstante, aunque los par\u00e1metros fundamentales del neoliberalismo apenas se vieron afectados, las turbulencias del pos-2008 se han caracterizado por intervenciones estatales m\u00e1s visibles, por supuesto menos en el \u00e1mbito social que en su dimensi\u00f3n policial y represiva. Es muy probable que esta evoluci\u00f3n se acent\u00fae, hacia lo que ha sido calificado de (neo)liberalismo autoritario[xlv]. Sin embargo, resulta dif\u00edcil imaginar c\u00f3mo ser\u00eda posible, tras haber celebrado tanto la heroica entrega del personal de salud, que no parezca que se hacen al menos algunos gestos significativos para con ellos. Tampoco se ve c\u00f3mo ser\u00eda posible hacer o\u00eddos sordos a una potent\u00edsima demanda social en materia de salud y cuidados. Dif\u00edcilmente se podr\u00e1 evitar un aumento de gastos en este campo, aunque no dudamos que la aplicaci\u00f3n de las promesas realizadas bajo la urgencia y la necesidad absoluta de contener el enojo del personal de salud se valdr\u00e1 de todos los ardides posibles para priorizar, antes que el aumento indispensable de medios y puestos de trabajo, las mismas medidas de reorganizaci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n que condujeron a las deficiencias y penurias destapadas por la crisis del coronavirus.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos generales, lo que se perfila es totalmente ambivalente. No hay ninguna din\u00e1mica unilateral, sino tendencias sumamente contradictorias. Por un lado, podemos anticipar algunos reajustes en las din\u00e1micas continuadas de la econom\u00eda globalizada (profundizaci\u00f3n de sus debilidades, principalmente en el d\u00e9ficit de crecimiento y en su colosal sobre-endeudamiento), pero tambi\u00e9n una intensificaci\u00f3n de los impulsos autoritarios y liberticidas, con una nueva vuelta de tuerca en la generalizaci\u00f3n del estado de excepci\u00f3n y la ampliaci\u00f3n de t\u00e9cnicas de control y vigilancia. Pero, esto no se puede disociar de otra tendencia, ya presente anteriormente y que deber\u00eda acentuarse a\u00fan m\u00e1s por la crisis del coronavirus: un potente movimiento de deslegitimaci\u00f3n tanto de las \u00e9lites dirigentes como de las pol\u00edticas neoliberales que aplican[xlvi]. Confluyen aqu\u00ed tres dimensiones: la p\u00e9rdida de credibilidad de los gobernantes y la insatisfacci\u00f3n creciente ante una democracia representativa estancada (estando las verdaderas causas de estos procesos \u00edntimamente relacionadas con la subordinaci\u00f3n estructural de los Estados frente a las fuerzas transnacionalizadas de la econom\u00eda[xlviii]); un grado del nivel de profundizaci\u00f3n de las desigualdades sociales que las vuelve, de ahora en adelante, cada vez m\u00e1s inaceptables; y por \u00faltimo, la conciencia agudizada, sobre todo entre los j\u00f3venes, del da\u00f1o ecol\u00f3gico provocado por el productivismo de la producci\u00f3n capitalista. M\u00e1s all\u00e1 de las caracter\u00edsticas y de los motivos espec\u00edficos de cada uno de ellos, los levantamientos mundiales de los dos \u00faltimos a\u00f1os muestran la magnitud de la deslegitimaci\u00f3n de las \u00e9lites y de las pol\u00edticas neoliberales. Tras cuatro d\u00e9cadas de omnipotencia del \u201cpensamiento \u00fanico\u201d neoliberal, este ha empezado a acumular en lo sucesivo decepciones y fracasos, al menos a nivel ideol\u00f3gico. Se trata de un hecho importante, que sin duda determina ampliamente las actuaciones de los gobiernos, conscientes de la amenaza de ser desechados, ya sea por la oleada populista o por verdaderos levantamientos populares.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de suponer que la crisis del coronavirus, en su durante y su despu\u00e9s, s\u00f3lo puede reforzar esta tendencia. En efecto, brinda m\u00faltiples elementos para una condena inapelable de las pol\u00edticas neoliberales aplicadas en el sector de la salud, ya que son la causa directa de una falta de medios y preparaci\u00f3n, cuya dimensi\u00f3n criminal se ha puesto de manifiesto ante todos. Por lo contrario, sali\u00f3 a la luz la enorme necesidad de servicios p\u00fablicos, para responder a las exigencias de cuidado, solidaridad y protecci\u00f3n de los m\u00e1s vulnerables. Por otra parte, los niveles de desigualdad generados por d\u00e9cadas de neoliberalismo se manifestaron con m\u00e1s violencia a\u00fan bajo el prisma de las situaciones surgidas de la crisis sanitaria. Es el caso de las clases populares obligadas a trabajar por salarios que se han vuelto doblemente indecentes, teniendo en cuenta los riesgos contra\u00eddos y las numerosas muertes en el campo laboral, pero tambi\u00e9n el car\u00e1cter de alta necesidad, de repente reconocido, de tareas otrora despreciadas y desconsideradas. Adem\u00e1s, no se descarta que la urgencia absoluta de la crisis sanitaria aporte mayor sensibilidad frente a la amenaza del calentamiento clim\u00e1tico, \u201curgencia lenta\u201d pero a\u00fan m\u00e1s peligrosa que el Covid-19. Por \u00faltimo, la gesti\u00f3n gubernamental de la crisis del coronavirus tiene que convencernos del car\u00e1cter enga\u00f1oso de la supuesta necesidad de austeridad presupuestaria y de la imperiosa sumisi\u00f3n a las reglas de la competencia mundial: en unos cuantos d\u00edas, los gobiernos han movilizado centenas, incluso miles de miles de millones para sostener la econom\u00eda, demostrando as\u00ed que, frente a un peligro serio, pod\u00edan actuar sin ning\u00fan l\u00edmite de costo (\u201cwhatever it takes\u201d). No hay ninguna raz\u00f3n para pensar que, en el mundo de la econom\u00eda, semejantes cantidades puedan movilizarse para enfrentar los peligros menos tangibles y m\u00e1s lejanos del calentamiento clim\u00e1tico, pero esta diferencia ser\u00e1 cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de justificar ante el aumento de las preocupaciones ambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, la profundizaci\u00f3n del movimiento de deslegitimaci\u00f3n de los gobernantes y las pol\u00edticas neoliberales es m\u00e1s que probable. Pero esto no significa que podamos predecir el fin del neoliberalismo, ni tan siquiera afirmar que la crisis del coronavirus proporcionar\u00e1 el terreno propicio para el resurgimiento de pol\u00edticas keynesianas, por ejemplo, bajo la forma del Green New Deal defendido por el ala izquierda del Partido Dem\u00f3crata en los Estados Unidos. Se trata m\u00e1s bien de destacar la doble tendencia hacia la creciente deslegitimaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales y, al mismo tiempo, la continuaci\u00f3n de \u00e9stas, desde el momento en que corresponden a las l\u00f3gicas estructurales del capitalismo globalizado y financiarizado. Estos dos movimientos provocan una tensi\u00f3n cada vez m\u00e1s explosiva, por un lado con la imposici\u00f3n de las pol\u00edticas requeridas por las fuerzas dominantes del mundo de la Econom\u00eda, con medidas cada vez m\u00e1s autoritarias si fuera necesario, y por otro, la insuficiente afirmaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n y la probabilidad creciente de explosiones sociales. El refuerzo de las t\u00e9cnicas de control y represi\u00f3n, ahora adoptadas en nombre de la salud y la protecci\u00f3n de la vida, seguramente se usar\u00e1 para contrarrestar estos riesgos; pero no los har\u00e1 desaparecer. Hasta puede que este refuerzo se deba a este riesgo que, por lo dem\u00e1s, puede agravarse tratando de contenerlo. La resoluci\u00f3n de semejante tensi\u00f3n es altamente incierta. Es lo que se est\u00e1n jugando las luchas en curso, tanto desde el punto de vista de la dominaci\u00f3n como de aquellas y aquellos que la rechazan.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este contexto en el que podemos intentar detectar algunas oportunidades para acrecentar posibilidades ya en marcha. Nos ce\u00f1iremos a algunas notas telegr\u00e1ficas, en espera de elaboraciones colectivas en curso y por venir.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cNo confinar\u00e1n nuestra rabia\u201d. La rabia, por ahora contenida, ya se desborda. Rabia frente al car\u00e1cter criminal de las pol\u00edticas de los gobernantes que han sometido el hospital p\u00fablico a repetidas pol\u00edticas de austeridad y se mantuvieron sordos a las insistentes reivindicaciones del personal de la salud. Rabia por la falta de preparaci\u00f3n frente al peligro epid\u00e9mico (desmantelamiento, en Francia, del Instituto de preparaci\u00f3n y respuesta a las urgencias sanitarias, creado en 2007; incapacidad en reabastecer los dep\u00f3sitos de m\u00e1scaras y pruebas al acercarse la epidemia, etc\u00e9tera). Rabia ante la ausencia de medios materiales y de organizaci\u00f3n para contener la propagaci\u00f3n del virus en las residencias de ancianos. \u00bfCu\u00e1ntos contagios y fallecidos entre los m\u00e9dicos y el conjunto del personal de salud que tuvieron \u201cque ir al frente sin armas\u201d? \u00bfCu\u00e1ntos contagios y fallecidos entre los candidatos en las elecciones municipales y los asesores en las mesas electorales, el 15 de marzo? \u00bfCu\u00e1ntos contagios y fallecidos provocados por los controles policiales efectuados sin protecci\u00f3n y con rudeza? \u00bfCu\u00e1ntos contagios y fallecidos entre las cajeras y los empleados de supermercados, obligado.a.s a trabajar sin protecci\u00f3n adecuada? \u00bfEn las f\u00e1bricas, transportes, almacenes de Amazon o entre los repartidores a domicilio? Sobran motivos para una tremenda rabia. Algunos m\u00e9dicos hacen un llamamiento a \u201cla insurrecci\u00f3n general de todos los profesionales de la salud\u201d[xlix]. Otros impulsan llevar a los tribunales a los miembros del gobierno. Se avecinan innumerables acciones. Bajo la contenci\u00f3n del confinamiento, ruge una poderosa ola de rabia. Una rabia que no tiene nada de ciego y que, al contrario, se esfuerza por desvelar lo que los gobernantes tratan de ocultar. Un justo enojo, una digna rabia, como dicen los zapatistas. Con la que reavivar, tal vez, la llama de la rebeli\u00f3n de los Chalecos Amarillos. Tenemos, al menos, algunos motivos para barajar una chalecoamarillizaci\u00f3n del pos-confinamiento \u2012a pesar de la vuelta de tuerca que el gobierno se prepara a dar, precisamente por esto\u2012.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cParamos todo, reflexionamos y no es nada triste\u201d, dec\u00eda G\u00e9b\u00e9[l]. La versi\u00f3n Covid-19 de El a\u00f1o 01, es m\u00e1s bien: ellos paran todo, no es muy alegre, pero al menos podemos reflexionar. Sin duda, la posibilidad de esta gran introspecci\u00f3n y del examen de conciencia no est\u00e1 repartido con igualdad. Mueve, en primer lugar, a las clases medias y acomodadas, confortablemente confinadas; para otros, por el contrario, la carga de trabajo a\u00fan es mayor que de costumbre, las condiciones de sobrevivencia m\u00e1s precarias y las inquietudes del d\u00eda a d\u00eda m\u00e1s apremiantes. Pero no quita que los ritmos impuestos por la maquinaria econ\u00f3mica se hayan aflojado significativamente; la presi\u00f3n aceleracionista e inmediatista se hizo menos intensa. En Francia, 8 millones de asalariados est\u00e1n en el desempleo parcial y reciben una parte considerable de su salario sin trabajar. Mucho tiempo liberado, aunque las condiciones establecen l\u00edmites draconianos en cuanto a su uso. La experiencia de una existencia sobre la que las obligaciones del trabajo se aten\u00faan representa una puerta entreabierta hacia posibilidades que las rutinas del d\u00eda a d\u00eda sobresaturado de actividades ni siquiera dejaban entrever. Si la falta de tiempo es una de las principales patolog\u00edas del homo \u0153conomicus, el confinamiento crea la situaci\u00f3n inversa de una enorme disponibilidad de tiempo, aunque, a menudo, no sepamos muy bien en qu\u00e9 emplearlo m\u00e1s que en teclear fren\u00e9ticamente en el celular, o en aumentar la audiencia de las grandes cadenas de informaci\u00f3n. Sin embargo, pese a todos estos l\u00edmites, la conjunci\u00f3n de tanta rabia contra una realidad cada vez m\u00e1s desacreditada y la ruptura de la temporalidad que sacude los h\u00e1bitos m\u00e1s arraigados, trae consigo un potencial nada despreciable de cr\u00edticas, cuestionamientos y, tal vez, de apertura a m\u00faltiples e \u00ednfimas bifurcaciones. La crisis del coronavirus puede ayudarnos a ver un poco mejor lo que ya no queremos y, tal vez tambi\u00e9n, lo que podr\u00eda ser un mundo en que produj\u00e9ramos menos, trabaj\u00e1ramos menos, contamin\u00e1ramos menos y tuvi\u00e9ramos menos prisa. Este contexto de crisis, en el que adem\u00e1s la cuesti\u00f3n de la muerte se oculta menos que de costumbre, otorga un lugar singular a preguntas como: \u00bfqu\u00e9 es lo realmente importante? \u00bfQu\u00e9 nos importa de verdad? Aqu\u00ed est\u00e1n algunas de las semillas potencialmente creativas de la situaci\u00f3n presente.<\/p>\n\n\n\n<p>-Parar la econom\u00eda. Muchos lo so\u00f1aban, \u00a1el virus lo ha hecho! Partiendo de este punto, es l\u00f3gico pretender rechazar cualquier reactivaci\u00f3n de la econom\u00eda y cualquier forma de regreso a la normalidad. Pero falta tener los medios para oponerse en lo concreto. Al menos debemos destacar que la crisis del coronavirus ofrece una experiencia a escala real de un bloqueo generalizado de la econom\u00eda (en Francia, el 35% de la actividad global y el 44% de la actividad industrial se han parado). Aunque se trata en parte de un auto-bloqueo, no hay que pasar por alto el uso masivo del \u201cderecho de retirada\u201d[li] por parte de los asalariados, as\u00ed como de otras formas de presi\u00f3n, e incluso de la huelga: en Italia por ejemplo pero tambi\u00e9n en otras partes. La hip\u00f3tesis de una pr\u00e1ctica generalizada de bloqueo, afectando al mismo tiempo a la producci\u00f3n, a la circulaci\u00f3n, al consumo, a la reproducci\u00f3n social, a los proyectos de infraestructura, que ya hab\u00eda reactivado el movimiento de los Chalecos Amarillos, podr\u00eda verse reforzada. El episodio actual de auto-bloqueo de la econom\u00eda bajo presi\u00f3n sanitaria podr\u00eda, de este modo, ayudar a visibilizar mejor los sectores productivos poco \u00fatiles o nocivos cuyo bloqueo duradero dif\u00edcilmente dar\u00eda lugar a consecuencias nefastas y, por lo contrario, ser\u00eda muy ben\u00e9fico para atenuar las causalidades de futuras cat\u00e1strofes.<\/p>\n\n\n\n<p>-Las pr\u00e1cticas de apoyo mutuo y auto-organizaci\u00f3n no esperaron la crisis del coronavirus para (re)surgir y mostrarse como la base concreta de mundos deseables y de nuevo habitables. Pero las condiciones de existencia impuestas por la pandemia y las medidas tomadas desde arriba para contenerla solo pueden reforzar su necesidad y su relevancia[lii]. La experiencia de la epidemia hace surgir, en primer lugar, la importancia de pr\u00e1cticas auto-organizadas de cuidados: casas de salud aut\u00f3nomas, redes de habilidades compartidas o cualquier otra forma de organizaci\u00f3n alternativa en este campo hubieran permitido hacer surgir de manera colectiva las medidas sanitarias necesarias para enfrentar la epidemia, tal como lo hicieron los zapatistas, en lugar de darle al Estado el placer de impon\u00e9rnoslas de manera coercitiva y represiva. La situaci\u00f3n creada por la pandemia tambi\u00e9n plantea con mayor intensidad la cuesti\u00f3n de la auto-producci\u00f3n, principalmente alimenticia, y de las redes auto-organizadas de abastecimiento, las cuales resultan cruciales bajo la amenaza latente de penurias, en primer lugar, en las ciudades. En fin, el entramado reforzado de pr\u00e1cticas de apoyo mutuo y auto-organizaci\u00f3n deber\u00eda conducir, l\u00f3gicamente, a aumentar el deseo de hacer surgir formas de auto-gobierno comunal, que permita a los colectivos de habitantes tomar ellos mismos las decisiones derivadas de opciones de vida auto-determinadas.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>El coronavirus puede ser considerado como un revelador y un amplificador de tendencias ya presentes anteriormente. No podr\u00eda ser \u00e9l solo el operador de un giro o de un volteo hist\u00f3rico radical; no es el Mes\u00edas que condena al colapso final a una civilizaci\u00f3n pervertida. Aun as\u00ed, la crisis provocada por el SARS-CoV-2 es un aut\u00e9ntico acontecimiento que ha obligado a los gobernantes del planeta a invertir provisoriamente las jerarqu\u00edas del mundo de la Econom\u00eda, para asegurar su reproducci\u00f3n duradera. Sumergi\u00e9ndonos por primera vez a semejante escala y con efectos tan palpables en el tipo de cat\u00e1strofes caracter\u00edsticas del siglo que viene, el virus act\u00faa tambi\u00e9n como acelerador del tiempo hist\u00f3rico. En esto, aun cuando la crisis inmediata es sanitaria y no clim\u00e1tica, ya nos hace sentir el costo exorbitante del Capitaloceno. Hace tangible lo que se perfila en el horizonte. Y sin embargo es poco probable que sea suficiente para provocar un cambio de trayectoria, con m\u00e1s raz\u00f3n si consideramos que la lectura naturalizante de la epidemia bien podr\u00eda imponerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Decir que el coronavirus s\u00f3lo amplifica las tendencias ya presentes desde antes, de ninguna manera significa que todo se reanudar\u00e1 por igual. Profundizar las tendencias anteriores, y en particular reforzar los antagonismos y tensiones resultantes de estas tendencias crea una mayor apertura hacia los posibles, sobre todo en una situaci\u00f3n ca\u00f3tica en la que prevalece una extrema inestabilidad. Los ritmos han sido perturbados. Muchas certezas han sido socavadas. Varios equilibrios han sido modificados y no pocas prohibiciones levantadas, por lo menos provisoriamente. En estas circunstancias, los posibles de antes se vuelven un poco m\u00e1s posibles que antes. Claro, esto sirve tanto para reforzar las formas de dominaci\u00f3n \u2012que bien podr\u00edan a\u00f1adir a su amplia gama, el estado de excepci\u00f3n sanitario permanente\u2012 como para todas aquellas y aquellos dispuestos a actuar seriamente para recuperar o encontrar mundos habitables, liberados de la tiran\u00eda de la Econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00eds (confinada), 12 de abril de 2020<\/p>\n\n\n\n<p>[actualizaci\u00f3n, 19 de abril de 2020]<\/p>\n\n\n\n<p>Publicaci\u00f3n original en franc\u00e9s: Lundimatin. Traducci\u00f3n al castellano para Comunizar: Sagrario da Sa\u00fade y Marita Yulita, revisada y actualizada por el autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas:<\/p>\n\n\n\n<p>[i]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Covid-19 El siglo XXI empieza ahora (versi\u00f3n completa de un texto publicado inicialmente en Le Monde).<\/p>\n\n\n\n<p>[ii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/opinion\/yuval-noah-hrari-coronavirusliderazgo-humanidad.phtml (texto inicialmente publicado en Time).<\/p>\n\n\n\n<p>[iii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/opinion\/yuval-noah-hrari-coronavirusliderazgo-humanidad.phtmlhttps:\/\/www.lemonde.fr\/idees\/article\/2020\/04\/05\/yuval-noah-harari-le-veritable-antidote-a-l-epidemie-n-est-pas-le-repli-mais-la-cooperation_6035644_3232.html&nbsp; (texto inicialmente publicado en Time).<\/p>\n\n\n\n<p>[iv]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; James C. Scott, Against the Grain. A Deep History of the Earlier States, Yale University Press, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>[v]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bruce Campbell, The Great Transition. Climate, Disease and Society in the Late Medieval World, Cambridge University Press, 2016, as\u00ed como https:\/\/rmblf.be\/2016\/07\/09\/podcast-bruce-m-s-campbell-the-environmental-origins-of-the-black-death\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[vi]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pierre Veltz, https:\/\/www.telos-eu.com\/fr\/societe\/covid-19-meme-en-temps-de-crise-un-peu-de-recul-ne.html.<\/p>\n\n\n\n<p>[vii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rob Wallace, Big Farms Make Big Flu, Monthly Review Press, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>[viii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(20)30183-5\/fulltext.<\/p>\n\n\n\n<p>[ix]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las informaciones recientes orientan las sospechas en cuanto al origen del SARS-Cov-2 hacia el Instituto de virolog\u00eda de Wuhan. La hip\u00f3tesis de un virus creado artificialmente en laboratorio es descartada por la mayor\u00eda de los cient\u00edficos, pero que un error de seguridad haya producido accidentalmente la contaminaci\u00f3n inicial resulta muy posible. Cabe destacar la enorme importancia del instituto de virolog\u00eda de Wuhan: incluye el primer laboratorio P4 en China (permite trabajar con los pat\u00f3genos m\u00e1s peligrosos, con un nivel de alta seguridad). Fue terminado de construir en 2015, acreditado en 2017 e inaugurado en presencia del primer ministro franc\u00e9s, Bernard Cazeneuve (https:\/\/www.franceculture.fr\/sciences\/le-laboratoire-p4-de-wuhan-une-histoire-francaise). Se dedica principalmente al estudio de virus emergentes con el objetivo de controlar los riesgos epid\u00e9micos, y uno de sus programas concierne a los coronavirus del murci\u00e9lago. Si la hip\u00f3tesis de un v\u00ednculo entre el Instituto de virolog\u00eda y el inicio de la epidemia se confirmara (pero, \u00bfdispondremos alg\u00fan d\u00eda de pruebas confiables?), la importancia de las diferentes causalidades evocadas m\u00e1s arriba se mantendr\u00eda por completo: precisamente porque las transformaciones inducidas por el hombre provocan una multiplicaci\u00f3n de las zoonosis, son necesarios laboratorios como el de Wuhan para estudiar los virus emergentes.<\/p>\n\n\n\n<p>[x]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La regi\u00f3n de Hubei cuenta entre las cinco principales para la producci\u00f3n porcina en China (https:\/\/grain.org\/es\/article\/6438-nuevas-investigaciones-sugieren-que-las-granjas-industriales-y-no-los-mercados-de-productos-frescos-podrian-ser-el-origen-del-covid-19). Se puede a\u00f1adir que una epidemia de coronavirus (SADS) caus\u00f3 estragos en las granjas porcinas de la regi\u00f3n del Guangdong, hace tres a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>[xi]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fr\u00e9d\u00e9ric Keck, https:\/\/lundi.am\/Des-chauve-souris-et-des-hommes-politiques-epidemiques-et-coronavirus (y su libro de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n Les sentinelles des pand\u00e9mies. Chasseurs de virus et observateurs d\u2019oiseaux aux fronti\u00e8res de la Chine, Zones Sensibles, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>[xii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; http:\/\/www.centerforhealthsecurity.org\/event201\/scenario.html.<\/p>\n\n\n\n<p>[xiii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.imperial.ac.uk\/media\/imperial-college\/medicine\/sph\/ide\/gida-fellowships\/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf.<\/p>\n\n\n\n<p>[xiv]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(20)30183-5\/fulltext.<\/p>\n\n\n\n<p>[xv] &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;http:\/\/www.esa.int\/Applications\/Observing_the_Earth\/Copernicus\/Sentinel-5P\/Coronavirus_lockdown_leading_to_drop_in_pollution_across_Europe.<\/p>\n\n\n\n<p>[xvi]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Actualizaci\u00f3n : Las informaciones recientes sit\u00faan las sospechas en cuanto al origen de la&nbsp; difusi\u00f3n del&nbsp; SARS-Cov-2 en el Instituto de virolog\u00eda de Wuhan. La hip\u00f3tesis de un virus creado artificialmente en laboratorio es descartada par la mayor\u00eda de cient\u00edficos, pero que un error de seguridad haya producido accidentalmente la contaminaci\u00f3n inicial es totalmente posible. Cabe destacar la enorme importancia del instituto de virolog\u00eda de Wuhan : se trata del primer laboratorio P4 (de elevado nivel et de alta seguridad en Chine.&nbsp; Fue constru\u00eddo en 2015 , acreditado en 2017 e inaugurado en presencia del primer ministro franc\u00e9s, Bernard Cazeneuve (https:\/\/www.franceculture.fr\/sciences\/le-laboratoire-p4-de-wuhan-une-histoire-francaise). Se dedica principalmente al estudio de virus emergentes con el objetivo de controlar los riesgos epid\u00e9micos y uno de sus programas concierne los coronavirus del murci\u00e9lago. Si la hip\u00f3tesis de un v\u00ednculo entre el Instituto de virolog\u00eda y el inicio de la epidemia se confirmaran (pero, \u00bfdispondremos alg\u00fan d\u00eda de pruebas fiables?), la importancia de las diferentes causalidades evocadas m\u00e1s arriba se mantendr\u00eda por completo : precisamente porque las transformaciones inducidas por el hombre provocan una multiplicaci\u00f3n de las zoonosis, hacen falta laboratorios como este de Wuhan para estudiar los virus potencialmente emergentes.<\/p>\n\n\n\n<p>[xvii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; http:\/\/www.g-feed.com\/2020\/03\/covid-19-reduces-economic-activity.html (estudio de Marshall Burke).<\/p>\n\n\n\n<p>[xviii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ver por ejemplo Fran\u00e7oise Verg\u00e8s, https:\/\/www.contretemps.eu\/travail-invisible-confinement-capitalisme-genre-racialisation-covid-19\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[xix]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.jornada.com.mx\/ultimas\/estados\/2020\/03\/25\/los-pobres-estamos-inmunes-de-coronavirus-barbosa-7821.html.<\/p>\n\n\n\n<p>[xx] https:\/\/www.lemonde.fr\/afrique\/article\/2020\/04\/03\/en-afrique-le-covid-19-met-en-danger-les-elites-dirigeantes_6035384_3212.html.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxi] https:\/\/www.redebrasilatual.com.br\/cidadania\/2020\/03\/coronavirus-domesticos-em-casa-salarios-em-dia\/., \u00abCoronavirus et \u00e9tat d\u2019exception\u00bb https:\/\/acta.zone\/giorgio-agamben-coronavirus-etat-dexception\/<\/p>\n\n\n\n<p>[xxii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No es el lugar para discutir los posicionamientos de Giorgio Agamben; ver \u201cLa invenci\u00f3n de una epidemia\u201d&nbsp; y sus intervenciones posteriores (que se pueden encontrar en la p\u00e1gina de la editorial Quodlibet : https:\/\/www.quodlibet.it\/giorgio-agamben-contagio).<\/p>\n\n\n\n<p>[xxiii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es el objetivo de las modelizaciones matem\u00e1ticas: ver por ejemplo Samuel Alizon, https:\/\/www.mediapart.fr\/journal\/culture-idees\/050420\/le-confinement-ne-fera-pas-disparaitre-l-epidemie.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxiv]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.lemonde.fr\/international\/article\/2020\/04\/06\/il-ne-faut-pas-diffuser-cette-information-au-public-l-echec-du-systeme-de-detection-chinois_6035704_3210.html.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxv]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vincent Brossel y Marie Holzman, https:\/\/www.liberation.fr\/debats\/2020\/04\/05\/un-banquet-officiel-au-coeur-de-la-pandemie-en-chine_1784085.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxvi]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sobre las fallas en la construcci\u00f3n del Estado chino, ver \u00abSocial Contagion\u00bb, Chuang, http:\/\/chuangcn.org\/2020\/02\/social-contagion\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxvii]&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.scmp.com\/week-asia\/health-environment\/article\/3075164\/south-koreas-coronavirus-response-opposite-china-and.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxviii]&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.pagina12.com.ar\/257988-bolsonaro-no-pudo-echar-a-su-ministro-de-salud-por-el-veto-m. Actualizaci\u00f3n: el 16 de abril de 2020, J. Bolsonaro destituy\u00f3 a su ministro, aprovechando declaraciones imprudentes que debilitaron el apoyo del que se beneficiaba.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxix]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.jornada.com.mx\/2020\/03\/16\/politica\/002n1pol y https:\/\/www.jornada.com.mx\/2020\/03\/19\/politica\/005n3pol.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxx]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La denegaci\u00f3n de la gravedad de la epidemia alcanz\u00f3 su punto extremo en Nicaragua, con el r\u00e9gimen de Daniel Ortega. En este caso, el discurso progresista se hace m\u00e1s expl\u00edcitamente anti-imperialista, a la vez que milenarista (https:\/\/blogs.mediapart.fr\/kassandra\/blog\/140420\/dans-le-deni-face-au-covid-19-le-regime-du-nicaragua-mise-sur-l-intervention-divine).<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxi]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00daltimamente, la situaci\u00f3n empez\u00f3 a revertirse. Mientras el gobierno mexicano defiende medidas de distanciaci\u00f3n social y de suspensi\u00f3n de las actividades econ\u00f3micas no esenciales, los \u00e1mbitos empresariales llamaron (antes de dar marcha atr\u00e1s) a transgredir las indicaciones gubernamentales (https:\/\/www.proceso.com.mx\/626362\/tv-azteca-llama-a-ya-no-hacerle-caso-a-lopez-gatell).<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxii]&nbsp;&nbsp;&nbsp; Walter Benjamin, \u201cEl capitalismo como religi\u00f3n\u201d, https:\/\/www.elviejotopo.com\/topoexpress\/el-capitalismo-como-religion\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxiii]&nbsp;&nbsp; Pierre Dardot y Christian Laval, \u00ab L\u2019\u00e9preuve politique de la pand\u00e9mie \u00bb, https:\/\/blogs.mediapart.fr\/les-invites-de-mediapart\/blog\/190320\/l-epreuve-politique-de-la-pandemieWalter Benjamin, \u201cEl capitalismo como religi\u00f3n\u201d, https:\/\/www.elviejotopo.com\/topoexpress\/el-capitalismo-como-religion\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxiv]&nbsp;&nbsp; El presentismo es una actitud propia de los tiempos neoliberales: borra toda presencia del pasado y toda perspectiva de futuro, para encerrarnos en un presente eterno y dominado par una tiran\u00eda de la inmediatez.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxv]&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pierre Dardot y Christian Laval, \u201cLa dura prueba pol\u00edtica de la pandemia\u201d, https:\/\/blogs.mediapart.fr\/les-invites-de-mediapart\/blog\/300320\/la-dura-prueba-politica-de-la-pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxvi]&nbsp;&nbsp; \u201cDe quelques rapports entre le coronavirus et l\u2019Etat\u201d, http:\/\/tempscritiques.free.fr\/spip.php?article420.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxvii]&nbsp; https:\/\/www.telegraph.co.uk\/global-health\/science-and-disease\/protecting-healthandlivelihoods-go-hand-in-hand-cannot-save\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxviii] https:\/\/www.edelman.com\/research\/edelman-trust-covid-19-demonstrates-essential-role-of-private-sector.<\/p>\n\n\n\n<p>[xxxix]&nbsp;&nbsp; http:\/\/enlacezapatista.ezln.org.mx\/2020\/03\/16\/por-coronavirus-el-ezln-cierra-caracoles-y-llama-a-no-abandonar-las-luchas-actuales\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[xl]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.proceso.com.mx\/624397\/ezln-avala-cuarentenas-a-migrantes-que-regresan-a-comunidades-de-base.<\/p>\n\n\n\n<p>[xli]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Naomi Klein, La estrategia del shock. El auge del capitalismo del desastre, Paid\u00f3s Ediciones, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p>[xlii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fran\u00e7ois Gemenne se\u00f1ala hasta qu\u00e9 punto la crisis del coronavirus es una mala noticia para la lucha contra el calentamiento clim\u00e1tico (https:\/\/plus.lesoir.be\/290554\/article\/2020-03-28\/pourquoi-la-crise-du-coronavirus-est-une-bombe-retardement-pour-le-climat).<\/p>\n\n\n\n<p>[xliii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.lemonde.fr\/idees\/article\/2020\/03\/24\/raphael-kempf-il-faut-denoncer-l-etat-d-urgence-sanitaire-pour-ce-qu-il-est-une-loi-scelerate_6034279_3232.html.<\/p>\n\n\n\n<p>[xliv]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ver la pr\u00e1ctica del social ranking : https:\/\/www.mediapart.fr\/journal\/international\/180818\/l-enfer-du-social-ranking-quand-votre-vie-depend-de-la-facon-dont-l-etat-vous-note?onglet=full.<\/p>\n\n\n\n<p>[xlv]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para los antecedentes del liberalismo autoritario, Gr\u00e9goire Chamayou, La soci\u00e9t\u00e9 ingouvernable. Une g\u00e9n\u00e9alogie du lib\u00e9ralisme autoritaire, La Fabrique, 2018.<\/p>\n\n\n\n<p>[xlvi]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un indicio que vale lo que vale: a la pregunta \u201c\u00bfel capitalismo tal y como existe hoy, hace m\u00e1s da\u00f1o que bien al planeta?\u201d, la respuesta es positiva para 56% de las personas (69% en Francia; s\u00f3lo es mayoritariamente negativa en los siguientes pa\u00edses: Estados Unidos, Canad\u00e1, Australia, Jap\u00f3n, Corea del Sur y Hong Kong). Se trata de una encuesta realizada a 34.000 personas de 28 pa\u00edses (bar\u00f3metro de confianza Edelman publicado con motivo del Foro Econ\u00f3mico Mundial de Davos, en enero de 2020; https:\/\/www.edelman.com\/trustbarometer).<\/p>\n\n\n\n<p>[xlvii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sobre este punto,&nbsp; como sobre otros aspectos evocados en esta parte, remito a mi libro Une juste col\u00e8re. Interrompre la destruction du monde, Divergences, 2019 (pdf en acceso libre : https:\/\/www.editionsdivergences.com\/une-juste-colere-de-j-baschet-pdf\/). vVersion castellanaespa\u00f1ola disponible en l\u00ednea : http:\/\/comunizar.com.ar\/una-digna-rabia-una-aproximacion-los-chalecos-amarillos-jerome-baschet\/).<\/p>\n\n\n\n<p>[xlviii]&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sobre este punto, como sobre otros aspectos evocados en esta parte, remito a mi libro Une juste col\u00e8re. Interrompre la destruction du monde, Divergences, 2019 (version castellana disponible en l\u00ednea : http:\/\/comunizar.com.ar\/una-digna-rabia-una-aproximacion-los-chalecos-amarillos-jerome-baschet\/).<\/p>\n\n\n\n<p>[xlix]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/acta.zone\/coronavirus-confinement-et-resistances-suivi-en-continu\/.<\/p>\n\n\n\n<p>[l]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Caricaturista y autor del libro El a\u00f1o 01, que tambi\u00e9n se volvi\u00f3 una pelicula en 1973.<\/p>\n\n\n\n<p>[li]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El derecho laboral en Francia preve la posibilidad para los asalariados de no acudir al trabajo si las condiciones del mismo implican riesgos graves y comprobados para su salud.<\/p>\n\n\n\n<p>[lii]&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/blogs.mediapart.fr\/les-invites-de-mediapart\/blog\/210320\/face-la-pandemie-retournons-la-strategie-du-choc-en-deferlante-de-solidarite<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: http:\/\/comunizar.com.ar\/jerome-baschet-lo-estamos-enfrentando\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J\u00e9r\u00f4me Baschet: \u00bfQu\u00e9 es lo que estamos enfrentando? 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